¿Por qué ser un filósofo frustrado (un Sócrates luchando contra sus inclinaciones poéticas) cuando se puede ser algo más grande, como un poeta frustrado? ¿Que "la fe mueve montañas"? ¡Bah! La falta de fe mueve hombres... Y los transforma en héroes... Y esa condición los hace superar en estatura y masa a las montañas... No hay acto más libre que el de Pensar. No ha nacido ejército en la Tierra capaz de subyugarlo. Pienso, luego soy libre.
jueves, 26 de febrero de 2026
testimonio
martes, 3 de febrero de 2026
Poema
poema
martes, 9 de septiembre de 2025
POEMA
POEMA
viernes, 12 de julio de 2024
POEMA.
Ciertamente el Optimismo posee un suelo -más que "fundamento"-, y eso es la absoluta certeza de que siempre, siempre, pudo haber sido peor.
jueves, 4 de julio de 2024
Días de mierda.
Mejor harían
algunos días
en no nacer siquiera:
en no sumar al mundo
con su peso de catafalco
y gris calamidad;
en no mirar abajo
con ese rojo rencor
tras su ojo ígneo,
el sarcasmo cual puñal agazapado
y el esputo de desprecio
volcado en millones de gotas
sobre nuestras testas yermas
y cansadas…
Mejor harían en ser óbitos
en la negra entraña de su madre
y nunca ver la luz,
dejando intacta nuestra estúpida
esperanza, sin soplo
el ascua de nuestra desesperación…
Harían bien los tales días
en ser arrancados en pedazos
del calendario como fetos,
haría bien la Tierra
en rehusarse a girar,
haría falta un cruel palafrenero
en el carro de Apolo,
que moliera los corceles
a palos y vituperios de trueno…
Haría falta un apocalipsis
de vez en cuando,
que sustituyese
a esos días de ignominia.
***
En esta hora agria y sublunar,
jarabe de amargura, rictus de dolor;
en esta hora parecida a mujer acribillada
sobre mesa fría
y metálica de autopsia,
en esta hora que patalea en su gangrena
con grebas en sus puños
y verde espuma
borbotenado en su ano.
En esta hora que nace y crece
como planta con ponzoña
o cola de alacrán; esta hora orgánica
que pende sobre un contrato de sangre…
Esta hora,
lánguida cual puta satisfecha: apenas
un decapitado segundo,
una hora cobarde y parsimoniosa…
En esta hora, sí, mi destino se cumplirá:
para que la noche, ala de murciélago,
se expanda, y su pene rojo
y salitroso lubrique y se hinche…
Noche rubia
y de moradas uñas, multívoca y
variopinta… Noche…
jueves, 27 de junio de 2024
Fragmentos.
Así como la locura y la genialidad están separadas por una línea difusa y en ocasiones ni siquiera, también la bellaquería de la parresiázomai en lo que toca a la cacofonía, el hombre soez del parresiatés en el uso contante y sonante de la chingadera. Al chile.
***Hay guerras que es mejor ganarlas mediante la "no acción", como recomienda el Tao.
***
"Impersonarnos" a fin de comprender, como método implícito de la filosofía, sin adulterar lo considerado con el camino hacia ello.
No cisma Sujeto/Objeto.
***
Una filosofía rota en mil pedazos, como la Coyolxauhqui, después de que los cuatrocientos Uriones que todos llevamos dentro la desmadren, y a eso se reduce toda buena ambición epoistémica y la verdadera "vuelta a los orígenes": retrotraernos al Caos primario y en ese río hacer nuestras abluciones. Todo lo demás sabe y huele y se siente falso, pues la sencillez, lo inmediato de la Realidad nos parecerá evidente, como cuando nos acostumbramos a dormir con una mujer y sólo una.. *** Cuánta tristeza y alegría al zarpar de un, cualquier puerto. Se viaja para aprender a morir, para dejar atrás, siempre (el único cognoscible y a la mano), obedeciendo en esta vida al menos al constante anhelo interior. A la vida llegamos de océano embriagados, y hacia ahí nos dirigimos incluso sin dirección fija cuando en tierra. *** Hasta de las arrugas solemnes de nuestra sabiduría hay que reirnos.
miércoles, 7 de febrero de 2024
Poema.
EFEMÉRIDES.
En un día como hoy, hace unos 2600 años,
cayó Tales de Mileto a un pozo
mientras escrutaba
el mapa del cielo, provocando la risa de una tracia,
mientras que tú, que lees esto en tu celular
yendo en la pendeja,estás a punto
de caer en una coladera sin tapa.
Ponte verga.
Pero estas coces
contra el tórax desde dentro,
la alharaca estrepitosa de una muchedumbre en la estrecha cavidad craneal,
los intestinos fuertemente entrelazados en bacanal ofídica,
el péndulo entre el ora sucumbir en carcajadas, ora en místico llorar…
La plúmbea certeza de este desamparo irremediable,
de esta tonelada pétrea o índice inclemente de un dios que cual niño hunde
sobre nuestras espaldas haciéndonos crujir… ¿Cómo lo alivias?
¿Cómo, a no ser sino sembrándote una bala
hasta la sima del precipicio,
o con algo de alcohol y adormidera –quizá entre más inmunda mejor,
o bien sobre la albura de unos cuantos folios
y los azules Nilos de tinta de tus antebrazos para hartarlos?
O tal vez unas pocas páginas llenas de talento y sedición,
de hombres que “guiados”, por así decir,
se hermanaron con los astros, y cuya escalinata fue cimentada
con su rotundo desprecio a lo pequeño:
como acaso nunca los vuelva a ver el mundo…
¿Quién querría un obeso tratado metafísico, una ontología
del pelele siglo XX, habiendo exempli gratia, “Proverbios del Infierno”?
¿Y cómo a su vez abandonar este infierno a medida y de alta costura
sin haber pasado por “El Paraíso perdido”?
Maldita sea, daría el alma a cambio de la sandalia de Empédocles
regurgitada por el sardónico Etna,
O la retahíla de imprecaciones vomitadas por el pozo
en cuyo lecho yacía contrahecho y deshecho Tales
mientras –se dice-, leía el oscuro mapa estelar sobre su testa.
La pregunta acerca del libro que te llevarías a una isla desierta
es de parvulario; antes bien un símbolo oriental
tatuado en el dorso o los genitales. Antes bien una enfermedad letal.
******
Recuerdo, de mis años mozos, cuando el amor en mí
palpitaba como estío salvaje y primitivo,
a una mujer cuyos dedos de los pies
tenían nombres de ciudades:
Milán Tokio París Lima Los Ángeles;
recuerdo su hálito a fresas de Irapuato,
sus ademanes algo almidonados
y su triste devoción a dios…
Imaginaba su pubis como Ciudad del cabo:
meridional pululante y torrencial;
también las palabras que la verja de su vigilia
contenía cual perros
pero que mascullaba mientras dormía,
traicionada por lo que llaman “subconsciente”:
“lamer morder folgar”.
Recuerdo la correa alrededor de mi cuello
y con la cual manipulaba la dialéctica del
“ven-aléjate”; y a mí lamiéndola
y es el caso que no me arrepiento:
el fosforescente de sus uñas tirando de sus faldas rayadas
hacia abajo de sus pantorrillas,
su pupila vertical agazapada tras sus negras y luengas pestañas,
y la constante violación del segundo mandamiento mosaico
a cada tercera palabra que decía,
cada filigrana de su polar y simétrica sonrisa
cada efluvio de su parpadear, acompañado de cristalería rota
y suspiros al inconmensurable vacío…
Recuerdo, y es como limón sobre mi alma molusca:
como otros recuerdos que febriles se agitan dormidos
bajo la sábana de la insignificancia y la colcha del olvido,
******
Esta tarde de febrero que como puta de Babilonia cae
sobre nuestro pecho adolorido y ceniciento;
este mes de febrero como espada de Damocles,
este minuto amargo, y sus segundos cual fósforos raspados:
y el no saber qué hacer de uno mismo
sino acaso mastique blando en las manos ociosas de Dios.
Recuerdo recordar que recordaba un día
este día, este mismo día de Rembrandt
hecho de luces y sombras y preguntas como caballos
espantados y febriles. Este habitar pecera
o cuerpo de cristal y vampírico despertar…
miércoles, 31 de enero de 2024
poesía cero
pus del alma mi
poesía o amarescente vino o calostro agrio: sangre cuajada de sida, ojo cual
volcán de vesánica náusea y la roja lava del amor;
erizada de góticas agujas como por Gaudí erectas
y los coruscantes colores del prisma
o los temblores en las rodillas de mi ciudad lacustre y secular:
las sienes ígneas y venerables de los vates de mi infancia
lejana y crepitante como Sirio
o el ahora seco seno
que dióme de mamar…
guiño escarlata como embrión sobre la yema u oculta tirria tras el áureo Febo
es la poesía que mana de mi tinta, exangüe remedo
del leonardino tratado que sobre pintura y otras mixturas
se escribió: mi índigo lo extraje de la ortiga, mi ámbar de cola de alacrán,
el gris del cavilar en mi postrer ceniza, de mi atrabilismo la negrura biliar.
seca saliva de profeta en el desierto mi poesía, del alcohólico néctar
que evoca el abstemio paladar del santo cuando sus proscritos ayeres
o cocción de las intrépidas lenguas de todas las mujeres
que dieron a Lope de yantar es mi contrahecha y gibosa
y mendicante y putísima poesía, de la orden de las Maritornes,
que, se dice, hacen al espejo recular.
el “antiporqué”, venero de mi poesía: de ahí nace y como Uróboro
ahí vuelve reluctante, con presión intravenosa y torrencial
como hija del mínimo absoluto, del esquizofrénico cero,
de la matemática más narcisista que gusta de contemplarse a sí misma
es ésta, mi poesía… mi poesía argentina y sublunar.
jueves, 25 de enero de 2024
CANCIÓN DE NOCHE
En esta luenga
noche
como maullido o grito de mujer,
en esta noche atacada
de sarampión y estrellas,
en esta lacrimosa noche
de pez y cosas inauditas,
en esta noche derretida
y ausente…
En esta noche
desgraciada y amarga
y como vino podrido
y agorero,
mano de gitana,
lomo de gato negro;
en esta noche
que como enfermedad terminal
nos recorre
y difama:
En esta noche
cuajada de deseos…
Esta noche que se erecta
cual azucena enferma;
esta noche cuya palma extendida
muestra una necrópolis
y una geografía torturada,
esta noche que se extiende
como metástasis o aullido:
esta noche como la Culpa
o remordimiento...
Esta noche de remordimientos…
Esta exagerada noche
nos pertenece:
esta noche como lengua
de borracho, esta noche
como daga de asesino,
esta noche que brilla y se licúa …
Esta noche cuyas credenciales,
hermanos,
le han caído por el pantalón roto
y las torpes manos.
¡Oh esta noche,
que fijamente nos mira
como ramera con hambre!
¡Oh esta Noche!
*****
Esta noche que como proa,
hunde su nariz puntiaguda
en tu costa de arena
y obeliscos
véngote a hablar:
oh esta noche
recalcitrante y tachonada
de estoperoles
y grisáceos cabellos
levantados:
noche argentina y magra,
noche como rebosante teta,
noche como caldo
de odios y de amor…
Noche como cerillo raspado
o labio invadido
de pasión carnal.
Noche como pico de cuervo,
ósea y amarilla
y carroñera,
véngote a hablar
de nuevo.
En esta noche,
invadida de silencio
y sacralidad; en su negrura
casi maldita; en la lágrima
de las mujeres de esta Tierra
y su leche umbral y sólida
canto al amor:
Oh en esta noche
tan parecida a tu adeéne
lo querría todo,
la hoguera
y la pausa vocal:
el pasto y la verdura
de tu cuerpo…
Hoy tu rojo Ser,
mojado y famélico
ha de pertenecerme.
miércoles, 24 de enero de 2024
Canción de Día.
Carretera
pedregosa mis cicatrices:
algo manó,
acaso el Alma o el Amor
o ambos:
fecunda Tierra que los tragó
al límite tremendo
y mortal
en su oceánica vastedad
ávida de gotas:
mar infrapuesta
bajo nuestros pies de barro
y ceniza
y nuestros dedos tejidos
con cansancio.
Oh Comunión de Amargura,
sucinto proverbio
con filo de cuchillo,
oh tálamo de vidrio roto,
alfombra de ascuas
e interrogantes cual púas:
oh el hígado seco
y rojo
cuyas costuras violadas
precipitan el Ser
cual negra magma:
Oh imprecaciones
que no llegan al Cielo,
oh rostro macerado
con violentas plantas
y azul ponzoña;
oh líquido terremoto
bajo mis uñas
y temblor de mis rodillas:
oh Musa celeste
y periférica
y de camino prostituta:
Te invoco.
Hoy lo Real es un animal anestesiado
que me brinda el vientre
como cabra del Antiguo Testamento
para solaz del bisturí
que se agita en mi puño izquierdo:
si quisiera, se acaba el mundo
y la cosustancial vida.
Hoy mis exhalaciones
susurran la marcha de San Vito
a los árboles
y a sus médulas
y mi nervado puño
se alza contra la Creación.
Me escurre el nihilismo
de las comisuras
como atacado de rabia
o viruela
mientras las reminiscencias divinas,
cual cristo resurrecto,
me tunden a patadas
la loza pectoral.
Hoy debo cantar.
Porque el agujero negro
que preside mi casa zodiacal
y que me asió del pelo
para arrastrarme del caliente útero
hoy pide voz;
y la materia negra de mi piel
y la energía negra de mi sangre
que sin ser malas
lubrican ante el Mal:
le robé las alas rotas
a Satanás
para cobrar el séptimo sello
Arriba.
Hoy exijo el título de bastardo y
la mueca, la repulsa, la ignominia:
Hoy quiero todo y nada
y como res ser marcado
con hierro candente
a fin de evaporarme el nombre
y llamarme de cualquier otra manera.
sábado, 23 de diciembre de 2023
poema.
¿Qué es la Vida sino un Paréntesis que aloja el Enigma de sí y el Hartazgo ante su cosustancial carencia?
martes, 31 de octubre de 2023
Poema.
miércoles, 18 de octubre de 2023
Trago a las nueve am con terrón de azúcar
viernes, 22 de septiembre de 2023
poema
Busco a la
desparpajada, la del pelo y pensamiento libre siempre dispuesta a montar una
escoba;
a la que el día le parezca una premonición nocturna, y la noche una piel
tatuada
y mancillada con cigarrillos y de mensajes ocultos llena:
a la que le duela todo, y ría por nada;
a la que no llene solicitudes de trabajo, sino que la vida la desborde
como copa o tarro de cantina:
busco a la mariposa suelta de un cuadro de Chagal,
a la que no se parezca ni al otoño reverberante ni a la primavera moribunda,
a la que baile un baile que sólo sus pasos y brazos cual torbellinos
como signos de admiración o página pornográfica:
Busco a la
pacheca, a la drogadicta, o quizá a la monja
que vea un falo tras la cruz y un cuadro en la hostia consagrada:
busco a la que desgrane un puño de lentejas buscando diamantes
y atrapasueños en la rueca:
a la que el trabajo le sepa a sal, y la sal a vida, y la vida a muerte,
a la lamida por el tren de la existencia cual suspiro,
a la piaf que me cante en los insomnios con sus maullidos
y su voz como puerta hambrienta de aceite:
a la mujer como puño o asteroide o nube negra,
a la ungida de maldiciones que esté dispuesta
a oficiar ante el momento: eternidad pequeñita.
Busco a la diabólica, la de párpados negros y corazón como carbón ardiendo,
a la que presuma sus arañazos como tatuajes, y sus ojos morados
como poemas bizantinos. A la de los dientes amarillos
por mor de maledicencias y sustancias y experiencia…
A la que a veces le apeste el hocico a sarcófago egipcio
o a separo de la Cuauhtémoc…
A la que se haya guardado bajo las uñas un cacho de historia
que prefiera callar…
Busco a la que abriendo los cajones encuentra fotografías rotas
y cachitos de crack o algo más bajo,
y que cierre tras de sí las puertas por los felinos hambrientos.
Busco a la que mojaría el índice en un cenicero
y administraría sobre sí el sacramento
y las demás frentes sudorosas; busco a la que se cague
mientras ríe en superfluo disimulo:
la que abre latas de pescado con los dientes
y bebe el contenido como Rioja;
busco a la que se parezca al sol por inevitable,
a la luna por la lujuria…
Busco a la que la piel sepa
al musgo de la noche y a las canciones de Portishead
y al grito desesperado y callado, como la oscuridad
y el sueño; a la pitonisa del humo y el balbuceo
y la entrelínea: al poema sobre piel no escrito,
a esa, a esa… Busco al gemido esencial
y la raja del mundo: a la que es verde y azul
y llena de costras y covid y virtudes y perlas
iridiscentes y ojos como pecera…
Busco a la tóxica
nivel Fukuyama, a la Eloísa partida en dos,
al fruto maduro, al pájaro desvelado,
al mineral brillante, al concepto hambriento de contenido,
busco.
jueves, 31 de agosto de 2023
Mi muy peculiar "fenomenología de la consciencia", poema.
Los muertos, los
ya idos vienen y se arrastran y toda su puta plasma queda en mi casa, una madre
viscosa y maloliente, como cuando una bolsa negra y gorda de basura es
arrastrada y se sale el contenido líquido de días, la emanación de digamos,
seres humanos, guácala...
Sea pues un puto árabe medio perdido, sus bendiciones y maldiciones se me salen
como pedos, debe ser…
Félix Lope de Vega Carpio no sólo fue un monstruo en poesía, también en la
alcoba: pródigo en semen y de amantes numerosas, hay que ver... Es mi super
héroe ese cabrón...
Además a Lope de Vega lo despreciaba su primer familia política, de la que
nadie hubiera tenido noticia hoy día de no haber sido por él.
Hasta los poetas de un cuarto de pelo como yo recitamos medio ebrios sus
sonetos imborrables.
Quédense con su supermán y espídermán y acuamán y aironmán y cuanta mamada
quieran y se les ocurra, porque mientras tanto yo hincaré la rodilla diestra
ante la pluma del bonito idioma castellano, ante el gran Lope de Vega, plebeyos
ignorantes.
Un extremo de Lope de Vega fue Emily Dickinson , quien jamás cogió ni salió de
su pinche habitación, por espacio de quién sabe cuántos años: pero ahí se
consumió al calor de las nueve musas, qué chingón y qué duro, deseando acostarse
a la cuñada en una norteamérica tan gazmoña.
Otro fue el pinche Kierkegaard, quien comperndió profusamente lo que implicaba
ser poeta, aunque le dio culo casarse. Hizo bien.
Y ya por último hablemos del malnacido Platón, por quien yo montaría un
patíbulo con horca si tuviera una República. Moriría sin apenas agitarse, como
él hubiera querido que el resto de poetas...
Me cago en la gente que no percibe el Destino; me cago en los que creen en la
libertad: son como recipientes llenos de diarrea, en su pinche estado de
interpretado y no más allá, y además esparciendo su cochinada...
¿Crees en algo? ¡Felicidades! Epistemológicamente eres un error.
Todo lo que te rodea, todo lo que a mí, es un error epistemológico: presunción
y Eclesiastés, vanidad de vanidades, chinguen todos a su puta madre, que quede
claro: la argamasa que une los ladrillos de este puto mundo son premisas falsas
con conclusiones aun más falsas.
La Maquinaria nos puso a chambear, porque supo capitalizar el Tiempo.
Chínguense.
"¡Sí, sacrificamos a un Dios!"; ¿neta eso quieren decirle a los
aliens?
Pinches impresentables...
Rascándonos la comezón de la verdad, de lo que tendría ser pero no es el Mundo,
he ahí el origen de la filosofía maldita, o maldita filosofía, no es lo mismo.
¿Vivir? ¿Pero qué es eso?
Somos zombies que automáticamente piden sesos, pero que en el fondo queremos el
Atma.
Un Poeta es un cabrón cuya lengua fue servida a proporciones iguales entre
Belleza y veneno; un güey cuyas costuras fueron hecha con el hilo de la
infelicidad; un amasijo de lo que le sobró a Dios después de haber hecho a su
protohombre; un resto de guerra nuclear.
Un Poeta tiene que domar la bestia indómita del lenguaje humano, e ir más allá:
limpiarse la glande con el "ex hihilo nihil fit", así de fácil, así
de sencillo.
Un Poeta crea de donde no hay nada. ¿Hay, bastardos del trabajo, labor más
fecunda, exigente y Cierto perro quería comerme la mano al estirársela, y le
expliqué brevemente que hacía bien, al comernos "el cuerpo de
Jesucristo" los de mi especie.nunca acometida? ¿Hay?
¿Alguien ha hecho Fenomenología de la Consciencia?
No.
Desde Husserl a la fecha, han tomado el término sofisticadamente,
pretendiéndolo.
Porque en el fondo han querido sentarse en un diván, o comerse unos grajos de peyote,
y todo les ha dado culo.
Psicoanálisis, ufff.
La Psicología es una ciencia (?) fracasada por lo siguiente: convierte lo más
bonito del ser humano en objeto de conocimiento; es un tropiezo del
cartesianismo, entiendan.
¿Quieren regalar su dinero después de presumirlo en redes? Vayan al psicólogo,
que él o élla harán lo mismo.
El psicólogo es como el cura ayer el gram estafador, y el que le encomienda su
alma a cualquiera de seso bastardos es un pendejo.¿Qué es el Alma, hijo o hija
mía?
¿Le darías eso tan preciado a un puto cerdo con sotana o título universitario
para que te lo manosee?
La Poesía ha de ser como cocaína pura, sin cortes.
Como Ambrosía, como alimento divino.
Y si es otra cosa, como vómito verde y lombrices y bilis e insinuadas células
de cáncer. Fúchila.
La Poesía ha de ser en este mundo salpicado de terror y otras cosas innombrables.
Fiat Carmen!
La Poesía debe surgir como la fiebre después de la mordida de una serpiente, y
nos debe hacer decir pendejadas ahogadas en la espuma de nuestras bocas como
vaginas furiosas, y verticales, en ese maremágnum negro y maldito, en esa
rodilla hendida y en esa estrella que implosiona en la pupila.
O si no a la verga.
Y lo primero que veréis parir a esa madre contractuada es un puño cerrado,
porque nadie pide nacer; en el suplicio del parto y de la cagada involuntaria y
horribles flujos surgirá eso, una maldición, y todo mundo lo verá bello y lo
bendecirá, y él disimulará su risa en llanto.
miércoles, 30 de agosto de 2023
A Granada. POEMA.
Yo hace años vivía en un país cuyo sol era como plancha metálica que
reflejaba la luz de día, pero no su calor: ése había que imaginarlo o evocarlo,
para los oriundos al menos de países más prósperos en lumbre: allí era mito, un
cuento entre gentes que se agolpaban unas contras para soplarse sobre sí y las
manos desnudas: yo no pintaba, ni mi pinta querida o merecida; yo ahí era un
alien de Tacubaya, un elemento surreal en un lienzo de nieve, un liliputiense
en el país de los caballos y los tulipanes, y una persona ‘non grata’ al final.
Oh, más tarde vendría el sol como flagelo, tiempo más tarde el mismo tiempo
devendría en leyenda y relámpagos tatuando la negrura del horizonte en una
orgía estival anunciando un destino inerme y rendido ante mis ojos donde empieza
Despeñaperros y todas las gargantas se abren en el sur de una Iberia
africanizada; oh, sólo más tarde Lorca y los gitanos con sus cantaores y
bailaoras y el vino clandestino del Almuñecar y la Salobreña acariciarían el
túnel que media entre mi boca y corazón con el tacto del cardo y de la miel, y
sus mujeres como mariposas ebrias y sus hombres morenos y con costras como
espuma… Fue aquella una época de pornografía para cardiólogos y “bohemia” en la
circulación y los labios, una y otra vez recorridos por el néctar de la
Creación, que es la saliva de las andaluzas… Conocí el amor como el planeta Júpiter
un meteoro errante, violento y explosivo, parecido a la exuberante primavera y
al lila en las enredaderas; todo era como la amapola silvestre, de tesitura ígnea y achicharrante a la vista; en
cada esquina y recoveco una maravilla asechaba, un prodigio como el lenguaje de
los gatos: oh, senos turgentes del continente negro o pubis lúbrico de España,
bella y Flagrante entre tus pares… Así fue un verano del lejano dosmil seis ya,
lejano como el la luna Ganímedes al menos en humano conteo…
Granada se abrió en mi pecho como afrodisiaco desgranado y rojo, y su jarabe de
lava en mis comisuras cerebrales y las maromas que sujetaban mi lengua
torturada: me buscaba en las calles de las Teterías a medianoche entre aullidos
y un árabe macarrónico en palabras tropezadas, oh Granada y tus pechos envidia
de la Reina Católica que en ellos guardas, oh Granada savia del Corán y los
llantos mozárabes, oh Granada de las casas encaladas y las noches de hálito
telúrico y gris y judíos conversos y cristianizados moros y cruzados en retiro,
te amo como si me hubieras amamantado con tu leche cósmica y tu cante jondo,
Granada mía…
Una vez en una noche mercurial llegóse a mí en la barra una de tus hijas, una
morena volcánica y de pocas palabras y ojos de aceituna griega, pero anidando
áspides y otras cosas innombrables en sus pupilas negras, y me besó en la boca
y se dio vuelta, dejándome ahí clavado, en el centro de la Tierra y del puto
bar, como en la cruz del redentor lo que en sus palmas; otra vez, cayéndome de
borracho, intercambié puñetazos con un torero, y lo hice blandir sus aparejos e
imprecaciones, y lo astillé en mi furia, y me hirió de muerte, y luego seguimos
bebiendo vino púrpura; y otra más, encontré sobre el ‘Paseo de los Tristes’ una
cofradía arrastrando sus cadenas en los tobillos mientras laceraban sus espaldas
a la luz argentina de un abril: le llamaban “Procesión del Silencio”, y era
bello y triste, y toda tú gemías arañándote la cara… Oh meridional sección del
Edén llena de pardos olivos y beáticos murmullos, como lo que el Darro recita
bajo tus piernas ancestrales con el ritmo del flamenco, Granada rubicunda y
mayestática y plebeya, Granada para quien te quiera recorrer y tú te quieras
abrir…
Granada que guardas la ciencia de la Cartuja, de tu universidad donde el padre
Suárez y su escepticismo afilado y tu huerto de poetas y tus colobríes y rosas
importadas: y de Castilla y los demás rincones del Reino cantan tu fertilidad,
del mar cantábrico a la Valencia mediterránea: terciopelo en los hombros de
Isabel, y mortaja de Fernando…
Granada herida de catolicismo y franquismo a guisa letal; Granada amnésica que
sobre tu piel soportas piojos e
infecciones sexuales; Granada como telarañas catedralíceas, como argumento de
Ibn Gabirol o iracundo puñetazo de Miguel Hernández o blasfemia en voz alta: di
al mundo, a los que nos retorcemos ante tu recuerdo indeleble, a los sofistas y
homeless que cantamos tus plenitudes, que no morirás nunca… Granada como arma
biológica, como prostituta en celofán, como inyección nuclear, oh Granada
discordia de los Imperios y de las mozas júbilo y recreo de los mozos, fuente
cantarina del Patio de los Leones y de la Plaza de San Nicolás orgía de sudores
oceánicos y coros borrachos de voces juveniles en tus plazuelas como ingles,
Granda llena de cicatrices y escudos de armas y tapas sobre la copa en espera
de los condes, Granada… Eres poesía como tu puerta Elvira abierta, como vagina
mundial y hombres y mujeres encadenados para tu peculiar disfrute, Granada, yo
hace años marché bajo las mismas puertas como hueste furiosa y deplorable,
buscando agua, y me diste vino, Granada…
Te extraño y apenas te enteras.
Así eres, así es.
viernes, 25 de agosto de 2023
"Dame a Cristo dame... Hiroshima" (L. Cohen/Aute). Microensayo NO académico.
Tratándose de las
iniquidades del pasado, casi todo mundo pretende haber estado del lado justo de
la historia de haber vivido ahí y no en su presente, plagado, por otra parte,
de tanto o más injusticias que los tiempo pretéritos, las cuales no sólo son
posibles por acción directa, sino por omisión o incluso esa perversa
indiferencia mal llamada “cinismo” tan en boga.
Una manera de ponerse a prueba a sí mismo es decidiendo, por ejemplo, si uno
hubiese clamado con el Sanedrín por la crucifixión del Nazareno, si lo hubiese
condenado lavándose las manos, o acaso aupado en su cruz clavándolo por palmas
y dorsos, o quizá llorado su Pasión al pie del palo con su madre.
Uno puede verdaderamente conocer su estofa si es más sensiblero al papel que le
hubiera gustado interpretar en un pasado que no vivió que al presente ante
cuyas atrocidades es, ya por cobardía o pusilanimidad, omiso o perversamente
indiferente: como chiquillos disputándose los papeles más codiciados de la
pastorela: aquello que sin duda les reportarían la admiración general,
acicalándoles la vanidad propia.
Por todo lo anterior yo le pelearía a Alex DeLarge el papel de centurión, y ya
sabría esta humanidad hija de puta lo que es flagelar.
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Si uno abraza a la humanidad deberá abrazar igualmente a su Crueldad.
De lo contrario… Pero si claudicáramos a lo ‘humano’ en nosotros en virtud de
su crueldad concomitante… ¿Qué queda? ¿Qué camino queda?
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‘LA PASIÓN’, de Mel Gibson.
Una vez ebullida la sangre vertida en esta marmita hirviente mal llamada
película, uno francamente no sabe contra quién sentirse más indignado: si
contra su mismo pueblo judío que lo condenó, el romano colonizador que lo
ejecutó, o contra su celestial Padre, que repantigado en su culo gordo y
mullida nube, se limitó a observar, sin siquiera abrevar el suplicio o amainar
el escarnio... Con todo y conocer el desenlace en esta misa de sevicia y carnes
flageladas llevada hasta el paroxismo más gore, aún tenía la secreta esperanza
que en el momento más álgido se hubiera cambiado ad libitum el famoso
parlamento del nazareno, diciendo más bien: "No los perdones Padre,
¡porque estos hijos de puta sí saben lo que hacen, y además se solazan en ello!
A los cabrones romanos resérvales la furia del Vesubio, la peste negra y uno a
quien llamen tu Azote, mientras que a los putos judíos la persecución ahí donde
se hallaren, la ignominia pública y las chimeneas de Europa oriental... ¡Sí
saben lo que hacen!"... Y así este mamón del Mel Gibson se atrevió a
recrear (otra vez) la más descomunal madriza a que fuera sometida la carne
humana (que eso era, y de ahí sus posibilidades estéticas de exacerbación de la
crueldad)... Tal vez no la hubiera visto nunca de no haber llegado a mis manos
cierta literatura crística, y por qué no decirlo, de no haber estado hoy lo
suficientemente aburrido y además perezoso como para ver otra cosa: la
violencia de cepa y como arte, es revulsiva...
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Hacerse con la tan ansiada ‘máquina del tiempo’ a condición de que en los
viajes al pasado nada pudiera cambiarse: por muy atroz, por mucho que pusiera
en entredicho la tácita o cacareada superioridad de nuestra especie e incluso al
dios que en ella dormita… Es decir, no bastándonos con lo que la historia tuvo
a bien registrar, o mal registrar, o tergiversar, e incluso no registrar, pero
que en líneas generales es de común conocimiento, hemos de atestiguarlo “en
primera fila”, como quien dice: como quien asiste a una función de cine, un
tanto más verídica, si se quiere… ‘No intervenir’ como única condición…
Así pudiéramos atestiguar cómo fueron reventados los miembros de Jesucristo en
la Torre Antonia y cómo escarnecida su naturaleza divina por la soldadesca
romana cuando fusilada a escupitajos u orinado su cuerpo flagelado o coronada
con espinas su testa, todo según la rampante imaginación de J.J. Benítez, quien
a propósito vendió muchos libros…
Oh, qué delicia ver el suplicio del emperador Cuauhtémoc “en vivo”, y el
exquisito olor a barbacoa emanado de las chimeneas de Auschwitz veinticuatro
siete, o cómo la piel de Hipatia fue arrancada a tiras con conchas dentadas por
los parabolanos después de violada y públicamente humillada, o Juana de Arco consumiéndose
en la hoguera aún con consciencia (nególe el verdugo el mazazo en la cabeza)… Qué
inigualable espectáculo el ascenso del hongo atómico vaporizando a cientos de
miles… Todos los premios óscares para el gran Leopoldo segundo de Bélgica, tal
vez sólo amenazado por la casa real británica en su destacado rol en el
subcontinente indio…
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Dos cosas son clara: para aproximarse a la “verdad histórica” no hace falta una
“máquina del tiempo”, y para no intervenir las calamidades humanas no hace
falta moverse del presente…
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Hoy por cierto, el Japón libera al Pacífico ciento de millones de toneladas con
que enfrió los reactores nucleares de la central de Fukushima, pero eso
curiosamente no destacó en la riada del “ahora”, de la “actualidad” con que al
hombre de hoy se le alimenta como a ganso de granja industrial: porque “hay que
estar bien informado”, se sabe… Lo de hoy fue un ecocidio que o bien no
menoscabó el inherente interés con que otros sucesos pudiesen colmar la
atención del hombre por lo cansinamente repetido (unos cientos de hectáreas más
o menos de selva amazónica, ¡cómo iba a opacar a ‘La casa de los famosos’ o al
candidato puntero en las encuestas, señor, cómo!), o acaso es que ya hallamos
interiorizado sin apenas darnos cuenta lo superfluos que somos en el planeta, y
que lo mejor que pudiera pasarle a éste en términos de salud es nuestra pronta
extinción…
Hoy dan ganas de mandar todo a paseo: a la humanidad, al dios encarnado (sobre
todo a su padre), al pasado, al presente, a todo… Hoy se antoja una guerra
cruenta, apenas pergeñada en los Cantos de Maldoror… Hoy dan ganas de llorar y
emborracharse o emborracharse y luego llorar, no importa el orden, porque no lo
hay: es apenas una leyenda o un puto chiste… Hoy es un día de Death o Black
Metal y vino y tafiles y mariguana… El mundo cambiará o no, In sha’Allah…
Mañana acaso sea distinto… Bástele a cada uno su propio afán…. Hoy he venido a
llorar, siguiendo en esto a Nietzsche (no por pantomima adolescente, ni
siquiera por ser ídolo o modelo a seguir), la enfermedad metafísica que como
especie nos asola y lastramos: hoy he venido a pedirle perdón a un caballo
derrengado a golpes, aunque me vaya en ello la razón: hoy ha sido un día de
cuchilladas a nuestro sustento, a nuestra madre y sus corales y su
aterciopelada piel de plancton y su jardín de peces, y la humanidad sigue
comiendo mierda y teniendo descendencia, y por eso lloro. Y sobre mi llanto
lloro además, por no tener ni un hombro sobre quién llorarlo…
Hoy es como si alguien hubiera matado a puntapiés a un perro frente a mí, y yo
no hubiera podido intervenir, y sólo veo los ojos del perro sucumbiendo al
dolor mientras me miran suplicantes, y no puedo con esa puta imagen…
jueves, 24 de agosto de 2023
jueves dos cuarenta pe éme. Poema.
Sin verdadero “training”
de faquir me arrojo sobre la cama de vidrios molidos, ayer en lo moral, hoy en
lo estético, haciendo antes bien “angelitos”, importándome un pito cuánta sangre me vaya
en el performance, buscándola de nuevo y más tarde en el fondo de las botellas
de tinto… Seré siempre ese “eterno adolescente” en la yema del índice con que
el mundo me apunta, nunca uno de sus frutos maduros, nunca un renglón
proverbial (ni siquiera renglón, porque éste es recto, mientras que yo torcido,
a menos que de mañana erecto cual pelo implacable sobre la testa cana de Dios
para detonar su furia…)… Las madrugadas de insomnio me sorprenden despiertas
ante mis ruidosas preguntas como uñas sobre pizarra sobre sí, en términos generales,
seré hijo de mujer, y no más bien nacido de huevo; sobre si mi sangre tiene
temperatura cálida y no acaso la frigidez de la del reptil; sobre si mi destino
fue también como el de los hombres escrito en las estrellas y no trazado por el
trémulo pulso del azar en el reverso del palimpsesto sideral… Así pues mis ojos
de día siguen bogando sobre negras canoas y mi mente cuajada de telarañas
cuando no pasto de quimeras e inmateriales criaturas oníricas: mala idea buscar
mi áncora de salvación en los resoplidos metálicos de un Chet Baker o Miles Davis,
peor aún en la selva castaña de entrepierna de mujer o en el caldo rojo de un johnnie
walker de ínfulas originales aunque más bien pirata… Nada de esto tendría
sentido desde luego si no fuera por cierto regustillo de mi propia razón para
acuchillarse a sí misma, por ser escarpada ladera y alpinista en un rapel algo
siniestro al que se entrega con fruición, qué hija de puta, que buena discípula
de Zenón el eleata en eso de demostrar la irrealidad del movimiento a través de
paradojas, de ser flecha despedida por el arco que en realidad nunca avanza, oh
ábranme la puerta de este antro mierdero, sáquenme en tándem por ambos brazos,
mándenme a todo el cuerpo de seguridad, y déjenme sólo y solo morir en el filo
de la madrugada y la banqueta.