jueves, 26 de febrero de 2026

testimonio

¿Ya hemos despertado al fin al horror sin límites de nuestro siglo atroz ?
¿Qué nos queda a los apesadumbrados, aparte de los ayes sofocados y la estupefacción brutal que nos hunde en nuestras mullidas butacas? ¿Qué excusa calzará mejor a nuestro futuro improbable y nuestra réproba consciencia? ¿Qué droga o inteligencia artificial nos librará de lo que vimos y toleramos y callamos? ¿Habrá adormidera suficiente para todo este fétido Weltschmertz, lágrimas para el ubicuo incendio?
Desmesurados son los ojos abiertos de la lucidez, inyectados de terror y veneno por igual, y la espesa rabia sobre sus cornisas nos impide cerrarlos a placer cual hocico de cobra, pues ya no añoramos ningún otro; y la poca luz nos hiere con su risa sardónica y afeites de indignación de entremés: por allá sangre, acullá plañidos, y scroll down y a lo que sigue: la anestésis es nuestra hostia consagrada y comunión que satisface la voracidad de la entraña...
Pero los sermones son cosas de beatas de iglesia de rancio aliento, sin cabida en el ebrio aleteo de polillas alrededor de la pira que nos devora las alas enseguida del alma: pero el alma nunca fue, leyenda helena que al paladar sabe a caramelo: y en esta nuestra necrótica y nubil noche nos casamos con el espejo: el vado ahogándose en Narciso. Mas qué importa, en calendas a caballo en lo ahíto e insatisfecho... Hemos dádole espanto y puños en la espalda al redentor que alguna vez esperamos, flotando en el vacío interestelar en nuestra roca yerma y tenebrosa, empero somos seres felices, pues creemos ser estrella. 
Implosionemos de regocijo de una puta vez...

martes, 3 de febrero de 2026

Poema

Ahora:
¿Quién fue la maldita
quien dejó tras paso trémulo
mi corazón de arena

y mi pulso de felino
sofocado
en esta noche sin fin,
inaudita y despoblada?
¿Quién? Para tatuar su puerta
con los sigilos de mi desprecio...

poema

Me di cuenta que era Poeta
cuando los dolores específicos 
cedieron a los generales
y cósmicos
e inequiparables 

cuando el derrumbamiento celular
dio paso al cáncer 
–que crece y crece y crece,
en "loop" desquiciado 

y yo, yo
me desfundaba sobre la realidad
en vómito inaudible 
sobre mí mismo 
llegando al ser,
maldito 
o bendito Ser.

Me di cuenta que soy Poeta
cuando masticaba ardientes 
los clavos ferrosos al rojo
y crié un avispero
sobre mis hombros pegajosos
y las palabras 
miel amarga fueron 

y mis segundos
perico blanco y salpicado
y las nubes tálamo inaudible.

Pero el Sueño, oh,
torniquete.

Me di cuenta que era Poeta 
cuando los libros 
resbalaban por mis dedos
como manteca
y mi interés volaba al inmarcesible mar
pájaro ráudo y recalcitrante al fin.

Y también me di cuenta que lo era, Poeta
lleno de lagañas en los ojos
como potencias del ser
cuando cierta fiebre atroz 
amarilla y pujante
se adueñó de fibras y tendones

y yo pateaba
como en el vientre
luchando por salir de los lagrimales
en vez del ácido útero...

martes, 9 de septiembre de 2025

POEMA

Por las comisuras de mis ojos
discurren ejércitos de años
parecidos a mis pecados 
del Samsara

enfilando al Sur de mi boca 
y a mi corazón de piedra.

Por las comisuras de los tuyos 
ese pincelazo que se le negó
a un Chagal o Mondigliani,
ese qué sé yo inasequible
y letal.

POEMA

Hoy es el Octavo día 
de la Creación:
aquél cuyos goznes rechinan 
al unísono 
con los párpados de Dios

aquél cuyo parto y luz 
fueron puños de arena
y agrias y tristes palabras;
y el azur en su pecho
patíbulo de días mejores.

Hoy el Cosmos
se pudo meter
su miércoles por el
fundillo y darnos en cambio azúcar 
pero no: 
su flagelo caliente 
y onomástico,
su pelo tieso
y nubes cual borra;
su aire salido del hocico
del Cinturón de Fuego
y pasos de enfermo terminal...

Hoy, al fin, es el día de la Ira
como sangriento ocaso
y uñas bajo las que yacen
mujeres muertas y putrefactas:
hoy habrá más de lo mismo,
relaciones sociales y quimioterapias 
e infinitas ganas de suicidio
y barroco sexo y Belleza
que lastima. Hoy Dios
—si de verdad lo sabe—
se olvidó de su día ocho
y desató nuestro libre albedrío. 
Hoy haré lo que quiera.


viernes, 12 de julio de 2024

POEMA.

 Ciertamente el Optimismo posee un suelo -más que "fundamento"-, y eso es la absoluta certeza de que siempre, siempre, pudo haber sido peor.

Aceptando lo anterior, uno deja de echar de menos los cincuentamil libros que sobre la materia se han escrito, y que aun con tiempo -esta materia inoble, que no la es -puesto que habría que compararla con algo mejor que una abstracción-, y de la que estamos "hechos"-, no leeríamos.
***
Una novela de mierda de quinientas páginas por un solo renglón de oro, es todo lo que pido.
Pecaré por aspirar a lo alto y no a lo ancho. Pecaré con fruición.
***
He colgado a Frida Kahlo de mi frontispicio interior, luego soy alguien: pende transfigurada en venado, puteada con ocho flechas, pende como quien fuera la arrojó al vasto y culero mundo, sufriendo, como todos. Pende y me observa y la observo, y sé que me susurrará cosas que ni a Diego le dijo mientras duermo, a fin de que sufra con ella. Y le diré -si es que recuerdo- que es inútil, que todos estos años me han servido para arredrarme más ante la vida que ante la muerte, y que el puño del amor me atemoriza más que el de Thanos, y que ni lo intente. Hablaremos, y preferiré que suceda mientras ella quiera siempre y cuando yo esté borracho, con un tufo alcohólico que ni las piedras me perdonen, salvo ella, que es etérea -se sabe, y fue lo mínimo para lo que las monedas de sal le alcanzaron-, y a veces dejaré que me dé de sapes.
Ella sí. Porque sufrió y algo sabe, no por sus horribles pinturas.
***
Si el Miedo es algo, no lo será más que la muerte, y la muerte a nadie da miedo. Pero si es psicológico, entonces es la mamada woke de greñas rosas, luego no es real. Y la tarea se habrá cumplido.
***
Mi ecosistema, de aire libros y bacterias, de pedazos de vidrio y hálito de gente que a fuerza de echarlo para afuera –a fin de no ahogarse-, lo respiro yo: el círculo de la fotosíntesis, imperfecto y amargo y de geómetra transtornado. Nadie querría tres gramos de este aire venusino, y a nadie yo se los invitaría…
Hijas de Mnemosine, pensé que érais mis amigas, mis socias, y ahora me susurráis vuestras peores blasfemias... Me habéis golpeado el estómago con la rodilla, y ahora ni siquiera bilis segrego, sino algo más negro que el fentanilo, oh bastardas.
***
Sí tengo de la Mosca la voluntad tenaz, sí puedo hablar de los salarios, el Capital y la Mujer, sí habría puertas abiertas para mí siempre en las cantinas, sí me iría a perder tras ellas como quien tras la panocha... Sí, sí, sí... ***
Siempre hay que seguir la Senda propia, incluso si la tal es autodestrucción.
"There´s a method in my madness", se dijo.

jueves, 4 de julio de 2024

Días de mierda.

Mejor harían algunos días
en no nacer siquiera:
en no sumar al mundo
con su peso de catafalco
y gris calamidad;
en no mirar abajo
con ese rojo rencor
tras su ojo ígneo,
el sarcasmo cual puñal agazapado

en su sonrisa argentina
y el esputo de desprecio
volcado en millones de gotas
sobre nuestras testas yermas
y cansadas…
Mejor harían en ser óbitos
en la negra entraña de su madre
y nunca ver la luz,
dejando intacta nuestra estúpida
esperanza, sin soplo
el ascua de nuestra desesperación…
Harían bien los tales días
en ser arrancados en pedazos
del calendario como fetos,
haría bien la Tierra
en rehusarse a girar,
haría falta un cruel palafrenero
en el carro de Apolo,
que moliera los corceles
a palos y vituperios de trueno…
Haría falta un apocalipsis
de vez en cuando,
que sustituyese
a esos días de ignominia.

                  ***

En esta hora agria y sublunar,
jarabe de amargura, rictus de dolor;
en esta hora parecida a mujer acribillada
sobre mesa fría
y metálica de autopsia,
en esta hora que patalea en su gangrena
con grebas en sus puños
y verde espuma
borbotenado en su ano.

En esta hora que nace y crece
como planta con ponzoña
o cola de alacrán; esta hora orgánica
que pende sobre un contrato de sangre…
Esta hora,
lánguida cual puta satisfecha: apenas
un decapitado segundo,
una hora cobarde y parsimoniosa…

En esta hora, sí, mi destino se cumplirá:
para que la noche, ala de murciélago,
se expanda, y su pene rojo
y salitroso lubrique y se hinche…
Noche rubia
y de moradas uñas, multívoca y
variopinta… Noche…




jueves, 27 de junio de 2024

Fragmentos.

 Así como la locura y la genialidad están separadas por una línea difusa y en ocasiones ni siquiera, también la bellaquería de la parresiázomai en lo que toca a la cacofonía, el hombre soez del parresiatés en el uso contante y sonante de la chingadera. Al chile.

***

Hay guerras que es mejor ganarlas mediante la "no acción", como recomienda el Tao.
***
"Impersonarnos" a fin de comprender, como método implícito de la filosofía, sin adulterar lo considerado con el camino hacia ello.
No cisma Sujeto/Objeto.

***

Una filosofía rota en mil pedazos, como la Coyolxauhqui, después de que los cuatrocientos Uriones que todos llevamos dentro la desmadren, y a eso se reduce toda buena ambición epoistémica y la verdadera "vuelta a los orígenes": retrotraernos al Caos primario y en ese río hacer nuestras abluciones. Todo lo demás sabe y huele y se siente falso, pues la sencillez, lo inmediato de la Realidad nos parecerá evidente, como cuando nos acostumbramos a dormir con una mujer y sólo una..                                              *** Cuánta tristeza y alegría al zarpar de un, cualquier puerto. Se viaja para aprender a morir, para dejar atrás, siempre (el único cognoscible y a la mano), obedeciendo en esta vida al menos al constante anhelo interior. A la vida llegamos de océano embriagados, y hacia ahí nos dirigimos incluso sin dirección fija cuando en tierra.                                                 *** Hasta de las arrugas solemnes de nuestra sabiduría hay que reirnos.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Poema.

EFEMÉRIDES.

En un día como hoy, hace unos 2600 años,
cayó Tales de Mileto a un pozo mientras escrutaba
el mapa del cielo, 
provocando la risa de una tracia,
mientras que tú, que lees esto en tu celular
yendo en la pendeja,
estás a punto
de caer en una coladera sin tapa.
Ponte verga.




Pero estas coces contra el tórax desde dentro,
la alharaca estrepitosa de una muchedumbre en la estrecha cavidad craneal,
los intestinos fuertemente entrelazados en bacanal ofídica,
el péndulo entre el ora sucumbir en carcajadas, ora en místico llorar…
La plúmbea certeza de este desamparo irremediable,
de esta tonelada pétrea o índice inclemente de un dios que cual niño hunde
sobre nuestras espaldas haciéndonos crujir… ¿Cómo lo alivias?
¿Cómo, a no ser sino sembrándote una bala
hasta la sima del precipicio,
o con algo de alcohol y adormidera –quizá entre más inmunda mejor,
o bien sobre la albura de unos cuantos folios
y los azules Nilos de tinta de tus antebrazos para hartarlos?
O tal vez unas pocas páginas llenas de talento y sedición,
de hombres que “guiados”, por así decir,
se hermanaron con los astros, y cuya escalinata fue cimentada
con su rotundo desprecio a lo pequeño:
como acaso nunca los vuelva a ver el mundo…
¿Quién querría un obeso tratado metafísico, una ontología
del pelele siglo XX, habiendo exempli gratia, “Proverbios del Infierno”?
¿Y cómo a su vez abandonar este infierno a medida y de alta costura
sin haber pasado por “El Paraíso perdido”?
Maldita sea, daría el alma a cambio de la sandalia de Empédocles
regurgitada por el sardónico Etna,
O la retahíla de imprecaciones vomitadas por el pozo
en cuyo lecho yacía contrahecho y deshecho Tales
mientras –se dice-, leía el oscuro mapa estelar sobre su testa.
La pregunta acerca del libro que te llevarías a una isla desierta
es de parvulario; antes bien un símbolo oriental
tatuado en el dorso o los genitales. Antes bien una enfermedad letal.

                                                  ******

Recuerdo, de mis años mozos, cuando el amor en mí
palpitaba como estío salvaje y primitivo,
a una mujer cuyos dedos de los pies
tenían nombres de ciudades:
Milán Tokio París Lima Los Ángeles;
recuerdo su hálito a fresas de Irapuato,
sus ademanes algo almidonados
y su triste devoción a dios…
Imaginaba su pubis como Ciudad del cabo:
meridional pululante y torrencial;
también las palabras que la verja de su vigilia
contenía cual perros
pero que mascullaba mientras dormía,
traicionada por lo que llaman “subconsciente”:
“lamer morder folgar”.
Recuerdo la correa alrededor de mi cuello
y con la cual manipulaba la dialéctica del
“ven-aléjate”; y a mí lamiéndola
y es el caso que no me arrepiento:
el fosforescente de sus uñas tirando de sus faldas rayadas
hacia abajo de sus pantorrillas,
su pupila vertical agazapada tras sus negras y luengas pestañas,
y la constante violación del segundo mandamiento mosaico
a cada tercera palabra que decía,
cada filigrana de su polar y simétrica sonrisa
cada efluvio de su parpadear, acompañado de cristalería rota
y suspiros al inconmensurable vacío…
Recuerdo, y es como limón sobre mi alma molusca:
como otros recuerdos que febriles se agitan dormidos
bajo la sábana de la insignificancia y la colcha del olvido,

Y vuelvo a amar a esa muchacha.

                                               ******

Esta tarde de febrero que como puta de Babilonia cae
sobre nuestro pecho adolorido y ceniciento;
este mes de febrero como espada de Damocles,
este minuto amargo, y sus segundos cual fósforos raspados:
y el no saber qué hacer de uno mismo
sino acaso mastique blando en las manos ociosas de Dios.
Recuerdo recordar que recordaba un día 
este día, este mismo día de Rembrandt
hecho de luces y sombras y preguntas como caballos
espantados y febriles. Este habitar pecera
o cuerpo de cristal y vampírico despertar…



miércoles, 31 de enero de 2024

poesía cero

 

pus del alma mi poesía o amarescente vino o calostro agrio: sangre cuajada de sida, ojo cual volcán de vesánica náusea y la roja lava del amor;
erizada de góticas agujas como por Gaudí erectas
y los coruscantes colores del prisma
o los temblores en las rodillas de mi ciudad lacustre y secular:
las sienes ígneas y venerables de los vates de mi infancia
lejana y crepitante como Sirio
o el ahora seco seno
que dióme de mamar…
guiño escarlata como embrión sobre la yema u oculta tirria tras el áureo Febo
es la poesía que mana de mi tinta, exangüe remedo
del leonardino tratado que sobre pintura y otras mixturas
se escribió: mi índigo lo extraje de la ortiga, mi ámbar de cola de alacrán,
el gris del cavilar en mi postrer ceniza, de mi atrabilismo la negrura biliar.
seca saliva de profeta en el desierto mi poesía, del alcohólico néctar
que evoca el abstemio paladar del santo cuando sus proscritos ayeres
o cocción de las intrépidas lenguas de todas las mujeres
que dieron a Lope de yantar es mi contrahecha y gibosa
y mendicante y putísima poesía, de la orden de las Maritornes,
que, se dice, hacen al espejo recular.
el “antiporqué”, venero de mi poesía: de ahí nace y como Uróboro
ahí vuelve reluctante, con presión intravenosa y torrencial
como hija del mínimo absoluto, del esquizofrénico cero,
de la matemática más narcisista que gusta de contemplarse a sí misma
es ésta, mi poesía… mi poesía argentina y sublunar.

 


jueves, 25 de enero de 2024

CANCIÓN DE NOCHE

 

En esta luenga noche
como maullido o grito de mujer,
en esta noche atacada
de sarampión y estrellas,
en esta lacrimosa noche
de pez y cosas inauditas,
en esta noche derretida
y ausente…

En esta noche
desgraciada y amarga
y como vino podrido
y agorero,
mano de gitana,
lomo de gato negro;
en esta noche
que como enfermedad terminal
nos recorre
y difama:

En esta noche
cuajada de deseos…

Esta noche que se erecta
cual azucena enferma;
esta noche cuya palma extendida
muestra una necrópolis
y una geografía torturada,
esta noche que se extiende
como metástasis o aullido:
esta noche como la Culpa
o remordimiento...

Esta noche de remordimientos…

Esta exagerada noche
nos pertenece:
esta noche como lengua
de borracho, esta noche
como daga de asesino,
esta noche que brilla y se licúa …
Esta noche cuyas credenciales,
hermanos,
le han caído por el pantalón roto
y las torpes manos.
¡Oh esta noche,
que fijamente nos mira
como ramera con hambre!
¡Oh esta Noche!


                                                                *****

Esta noche que como proa,
hunde su nariz puntiaguda
en tu costa de arena
y obeliscos
véngote a hablar:
oh esta noche
recalcitrante y tachonada
de estoperoles
y grisáceos cabellos
levantados:
noche argentina y magra,
noche como rebosante teta,
noche como caldo
de odios y de amor…
Noche como cerillo raspado
o labio invadido
de pasión carnal.
Noche como pico de cuervo,
ósea y amarilla
y carroñera,
véngote a hablar
de nuevo.

En esta noche,
invadida de silencio
y sacralidad; en su negrura
casi maldita; en la lágrima
de las mujeres de esta Tierra
y su leche umbral y sólida
canto al amor:
Oh en esta noche
tan parecida a tu adeéne
lo querría todo,
la hoguera
y la pausa vocal:
el pasto y la verdura
de tu cuerpo…
Hoy tu rojo Ser,
mojado y famélico
ha de pertenecerme.

miércoles, 24 de enero de 2024

Canción de Día.

 

Carretera pedregosa mis cicatrices:
algo manó,
acaso el Alma o el Amor
o ambos:
fecunda Tierra que los tragó
al límite tremendo
y mortal
en su oceánica vastedad
ávida de gotas:
mar infrapuesta
bajo nuestros pies de barro
y ceniza
y nuestros dedos tejidos
con cansancio.

Oh Comunión de Amargura,
sucinto proverbio
con filo de cuchillo,
oh tálamo de vidrio roto,
alfombra de ascuas
e interrogantes cual púas:
oh el hígado seco
y rojo
cuyas costuras violadas
precipitan el Ser
cual negra magma:

Oh imprecaciones
que no llegan al Cielo,
oh rostro macerado
con violentas plantas
y azul ponzoña;
oh líquido terremoto
bajo mis uñas
y temblor de mis rodillas:
oh Musa celeste
y periférica
y de camino prostituta:
Te invoco.


Hoy lo Real es un animal anestesiado
que me brinda el vientre
como cabra del Antiguo Testamento
para solaz del bisturí
que se agita en mi puño izquierdo:
si quisiera, se acaba el mundo
y la cosustancial vida.

Hoy mis exhalaciones
susurran la marcha de San Vito
a los árboles
y a sus médulas
y mi nervado puño
se alza contra la Creación.
Me escurre el nihilismo
de las comisuras
como atacado de rabia
o viruela
mientras las reminiscencias divinas,
cual cristo resurrecto,
me tunden a patadas
la loza pectoral.
Hoy debo cantar.

Porque el agujero negro
que preside mi casa zodiacal
y que me asió del pelo
para arrastrarme del caliente útero
hoy pide voz;
y la materia negra de mi piel
y la energía negra de mi sangre
que sin ser malas
lubrican ante el Mal:
le robé las alas rotas
a Satanás
para cobrar el séptimo sello
Arriba.

Hoy exijo el título de bastardo y
la mueca, la repulsa, la ignominia:
Hoy quiero todo y nada
y como res ser marcado
con hierro candente
a fin de evaporarme el nombre
y llamarme de cualquier otra manera.

sábado, 23 de diciembre de 2023

poema.

Moriré un tanto la muerte de otros
antes de morir mi propia Muerte:
tanático simulacro, carta del futuro
en clave "memento mori",
un rozar con la punta del pié
las aguas gélidas en que más temprano,
o más tarde,
habré de zozobrar.
Mientras tanto, 
este Paréntesis enigmático...

                                ***

¿Qué es la Vida sino un Paréntesis que aloja el Enigma de sí y el Hartazgo ante su cosustancial carencia?

martes, 31 de octubre de 2023

Poema.

Nos masturbamos con la Palabra:
practicamos vouyerismo
cuando se levanta la tupida falda al
orinar. Buscamos entre sus excrementos
de aquello que la nutre:
a veces la hallamos dentro del confesionario de la iglesia,
otras, aturdida de alcohol y desaliento;
las más en la boca de las gentes,
tratando la fuga o el desenlace
de la pena capital, de la inyección
letal sobre la muelle y roja tumba 
de la lengua. 

miércoles, 18 de octubre de 2023

Trago a las nueve am con terrón de azúcar

Habitan en mí la mala suerte,
la maldición y el horror:
el enemigo se disfraza de mi piel,
la antípoda maniquea
y lo que no tiene solución
ni respuesta.

Dentro de mí mora la pandemia
y la peste: la plaga
y la desmesura: el color negro,
el más negro de los negros matices.
Y mi alma como ala de mosca,
como el ojo del Vacío…

Mi interior es funesto, lo sé,
aunque guarde semejanza con catedral gótica
o putero lleno de neones;
también mi lengua es alfombra roja
para imprecaciones con tacón dorado
e ignominiosos arquetipos.

Amén mis huesos mohosos
mi tórax aloja otros cementerios
submarinos y blasfemias esmeralda.
En mis palmas avenidas transitadas
con choques y muertos por doquier.
Mi frente rajada por los años
y alcalinos pensamientos.

Endosé mi acta de nacimiento
al eternamente repudiado,
y me la devolvió hecha pedazos:
no poseo nada, ergo soy nada,
hijo de la Nada. ¡Bravo! Mi mejor logro.

Y a veces, cansado de mí, resoplo, 
a fin de menguar el inagotable Prana,
y fracaso en consonancia, y me odio.
¿Cuántos cubos de optimismo se precisan
para endulzar el jarabe amargo que todos tragamos?

                               ***

Un trago a las nueve a éme lo arregla todo.

viernes, 22 de septiembre de 2023

poema

 

Busco a la desparpajada, la del pelo y pensamiento libre siempre dispuesta a montar una escoba;
a la que el día le parezca una premonición nocturna, y la noche una piel tatuada
y mancillada con cigarrillos y de mensajes ocultos llena:
a la que le duela todo, y ría por nada;
a la que no llene solicitudes de trabajo, sino que la vida la desborde
como copa o tarro de cantina:
busco a la mariposa suelta de un cuadro de Chagal,
a la que no se parezca ni al otoño reverberante ni a la primavera moribunda,
a la que baile un baile que sólo sus pasos y brazos cual torbellinos
como signos de admiración o página pornográfica:

Busco a la pacheca, a la drogadicta, o quizá a la monja
que vea un falo tras la cruz y un cuadro en la hostia consagrada:
busco a la que desgrane un puño de lentejas buscando diamantes
y atrapasueños en la rueca:
a la que el trabajo le sepa a sal, y la sal a vida, y la vida a muerte,
a la lamida por el tren de la existencia cual suspiro,
a la piaf que me cante en los insomnios con sus maullidos
y su voz como puerta hambrienta de aceite:
a la mujer como puño o asteroide o nube negra,
a la ungida de maldiciones que esté dispuesta
a oficiar ante el momento: eternidad pequeñita.

Busco a la diabólica, la de párpados negros y corazón como carbón ardiendo,
a la que presuma sus arañazos como tatuajes, y sus ojos morados
como poemas bizantinos. A la de los dientes amarillos
por mor de maledicencias y sustancias y experiencia…
A la que a veces le apeste el hocico a sarcófago egipcio
o a separo de la Cuauhtémoc…
A la que se haya guardado bajo las uñas un cacho de historia
que prefiera callar…

Busco a la que abriendo los cajones encuentra fotografías rotas
y cachitos de crack o algo más bajo,
y que cierre tras de sí las puertas por los felinos hambrientos.
Busco a la que mojaría el índice en un cenicero
y administraría sobre sí el sacramento
y las demás frentes sudorosas; busco a la que se cague
mientras ríe en superfluo disimulo:
la que abre latas de pescado con los dientes
y bebe el contenido como Rioja;
busco a la que se parezca al sol por inevitable,
a la luna por la lujuria…

Busco a la que la piel  sepa
al musgo de la noche y a las canciones de Portishead
y al grito desesperado y callado, como la oscuridad
y el sueño; a la pitonisa del humo y el balbuceo
y la entrelínea: al poema sobre piel no escrito,
a esa, a esa… Busco al gemido esencial
y la raja del mundo: a la que es verde y azul
y llena de costras y covid y virtudes y perlas
iridiscentes y ojos como pecera…

Busco a la tóxica nivel Fukuyama, a la Eloísa partida en dos,
al fruto maduro, al pájaro desvelado,
al mineral brillante, al concepto hambriento de contenido,
busco.

jueves, 31 de agosto de 2023

Mi muy peculiar "fenomenología de la consciencia", poema.

 

Los muertos, los ya idos vienen y se arrastran y toda su puta plasma queda en mi casa, una madre viscosa y maloliente, como cuando una bolsa negra y gorda de basura es arrastrada y se sale el contenido líquido de días, la emanación de digamos, seres humanos, guácala...
Sea pues un puto árabe medio perdido, sus bendiciones y maldiciones se me salen como pedos, debe ser…
Félix Lope de Vega Carpio no sólo fue un monstruo en poesía, también en la alcoba: pródigo en semen y de amantes numerosas, hay que ver... Es mi super héroe ese cabrón...
Además a Lope de Vega lo despreciaba su primer familia política, de la que nadie hubiera tenido noticia hoy día de no haber sido por él.
Hasta los poetas de un cuarto de pelo como yo recitamos medio ebrios sus sonetos imborrables.
Quédense con su supermán y espídermán y acuamán y aironmán y cuanta mamada quieran y se les ocurra, porque mientras tanto yo hincaré la rodilla diestra ante la pluma del bonito idioma castellano, ante el gran Lope de Vega, plebeyos ignorantes.
Un extremo de Lope de Vega fue Emily Dickinson , quien jamás cogió ni salió de su pinche habitación, por espacio de quién sabe cuántos años: pero ahí se consumió al calor de las nueve musas, qué chingón y qué duro, deseando acostarse a la cuñada en una norteamérica tan gazmoña.
Otro fue el pinche Kierkegaard, quien comperndió profusamente lo que implicaba ser poeta, aunque le dio culo casarse. Hizo bien.
Y ya por último hablemos del malnacido Platón, por quien yo montaría un patíbulo con horca si tuviera una República. Moriría sin apenas agitarse, como él hubiera querido que el resto de poetas...
Me cago en la gente que no percibe el Destino; me cago en los que creen en la libertad: son como recipientes llenos de diarrea, en su pinche estado de interpretado y no más allá, y además esparciendo su cochinada...
¿Crees en algo? ¡Felicidades! Epistemológicamente  eres un error.
Todo lo que te rodea, todo lo que a mí, es un error epistemológico: presunción y Eclesiastés, vanidad de vanidades, chinguen todos a su puta madre, que quede claro: la argamasa que une los ladrillos de este puto mundo son premisas falsas con conclusiones aun más falsas.
La Maquinaria nos puso a chambear, porque supo capitalizar el Tiempo.
Chínguense.
"¡Sí, sacrificamos a un Dios!"; ¿neta eso quieren decirle a los aliens?
Pinches impresentables...
Rascándonos la comezón de la verdad, de lo que tendría ser pero no es el Mundo, he ahí el origen de la filosofía maldita, o maldita filosofía, no es lo mismo.
¿Vivir? ¿Pero qué es eso?
Somos zombies que automáticamente piden sesos, pero que en el fondo queremos el Atma.
Un Poeta es un cabrón cuya lengua fue servida a proporciones iguales entre Belleza y veneno; un güey cuyas costuras fueron hecha con el hilo de la infelicidad; un amasijo de lo que le sobró a Dios después de haber hecho a su protohombre; un resto de guerra nuclear.
Un Poeta tiene que domar la bestia indómita del lenguaje humano, e ir más allá: limpiarse la glande con el "ex hihilo nihil fit", así de fácil, así de sencillo.
Un Poeta crea de donde no hay nada. ¿Hay, bastardos del trabajo, labor más fecunda, exigente y Cierto perro quería comerme la mano al estirársela, y le expliqué brevemente que hacía bien, al comernos "el cuerpo de Jesucristo" los de mi especie.nunca acometida? ¿Hay?
¿Alguien ha hecho Fenomenología de la Consciencia?
No.
Desde Husserl a la fecha, han tomado el término sofisticadamente, pretendiéndolo.
Porque en el fondo han querido sentarse en un diván, o comerse unos grajos de peyote, y todo les ha dado culo.
Psicoanálisis, ufff.
La Psicología es una ciencia (?) fracasada por lo siguiente: convierte lo más bonito del ser humano en objeto de conocimiento; es un tropiezo del cartesianismo, entiendan.
¿Quieren regalar su dinero después de presumirlo en redes? Vayan al psicólogo, que él o élla harán lo mismo.
El psicólogo es como el cura ayer el gram estafador, y el que le encomienda su alma a cualquiera de seso bastardos es un pendejo.¿Qué es el Alma, hijo o hija mía?
¿Le darías eso tan preciado a un puto cerdo con sotana o título universitario para que te lo manosee?
La Poesía ha de ser como cocaína pura, sin cortes.
Como Ambrosía, como alimento divino.
Y si es otra cosa, como vómito verde y lombrices y bilis e insinuadas células de cáncer. Fúchila.
La Poesía ha de ser en este mundo salpicado de terror y otras cosas innombrables.
Fiat Carmen!
La Poesía debe surgir como la fiebre después de la mordida de una serpiente, y nos debe hacer decir pendejadas ahogadas en la espuma de nuestras bocas como vaginas furiosas, y verticales, en ese maremágnum negro y maldito, en esa rodilla hendida y en esa estrella que implosiona en la pupila.
O si no a la verga.
Y lo primero que veréis parir a esa madre contractuada es un puño cerrado, porque nadie pide nacer; en el suplicio del parto y de la cagada involuntaria y horribles flujos surgirá eso, una maldición, y todo mundo lo verá bello y lo bendecirá, y él disimulará su risa en llanto.

miércoles, 30 de agosto de 2023

A Granada. POEMA.

 

Yo hace años vivía en un país cuyo sol era como plancha metálica que reflejaba la luz de día, pero no su calor: ése había que imaginarlo o evocarlo, para los oriundos al menos de países más prósperos en lumbre: allí era mito, un cuento entre gentes que se agolpaban unas contras para soplarse sobre sí y las manos desnudas: yo no pintaba, ni mi pinta querida o merecida; yo ahí era un alien de Tacubaya, un elemento surreal en un lienzo de nieve, un liliputiense en el país de los caballos y los tulipanes, y una persona ‘non grata’ al final.
Oh, más tarde vendría el sol como flagelo, tiempo más tarde el mismo tiempo devendría en leyenda y relámpagos tatuando la negrura del horizonte en una orgía estival anunciando un destino inerme y rendido ante mis ojos donde empieza Despeñaperros y todas las gargantas se abren en el sur de una Iberia africanizada; oh, sólo más tarde Lorca y los gitanos con sus cantaores y bailaoras y el vino clandestino del Almuñecar y la Salobreña acariciarían el túnel que media entre mi boca y corazón con el tacto del cardo y de la miel, y sus mujeres como mariposas ebrias y sus hombres morenos y con costras como espuma… Fue aquella una época de pornografía para cardiólogos y “bohemia” en la circulación y los labios, una y otra vez recorridos por el néctar de la Creación, que es la saliva de las andaluzas… Conocí el amor como el planeta Júpiter un meteoro errante, violento y explosivo, parecido a la exuberante primavera y al lila en las enredaderas; todo era como la amapola silvestre, de  tesitura ígnea y achicharrante a la vista; en cada esquina y recoveco una maravilla asechaba, un prodigio como el lenguaje de los gatos: oh, senos turgentes del continente negro o pubis lúbrico de España, bella y Flagrante entre tus pares… Así fue un verano del lejano dosmil seis ya, lejano como el la luna Ganímedes al menos en humano conteo…
Granada se abrió en mi pecho como afrodisiaco desgranado y rojo, y su jarabe de lava en mis comisuras cerebrales y las maromas que sujetaban mi lengua torturada: me buscaba en las calles de las Teterías a medianoche entre aullidos y un árabe macarrónico en palabras tropezadas, oh Granada y tus pechos envidia de la Reina Católica que en ellos guardas, oh Granada savia del Corán y los llantos mozárabes, oh Granada de las casas encaladas y las noches de hálito telúrico y gris y judíos conversos y cristianizados moros y cruzados en retiro, te amo como si me hubieras amamantado con tu leche cósmica y tu cante jondo, Granada mía…
Una vez en una noche mercurial llegóse a mí en la barra una de tus hijas, una morena volcánica y de pocas palabras y ojos de aceituna griega, pero anidando áspides y otras cosas innombrables en sus pupilas negras, y me besó en la boca y se dio vuelta, dejándome ahí clavado, en el centro de la Tierra y del puto bar, como en la cruz del redentor lo que en sus palmas; otra vez, cayéndome de borracho, intercambié puñetazos con un torero, y lo hice blandir sus aparejos e imprecaciones, y lo astillé en mi furia, y me hirió de muerte, y luego seguimos bebiendo vino púrpura; y otra más, encontré sobre el ‘Paseo de los Tristes’ una cofradía arrastrando sus cadenas en los tobillos mientras laceraban sus espaldas a la luz argentina de un abril: le llamaban “Procesión del Silencio”, y era bello y triste, y toda tú gemías arañándote la cara… Oh meridional sección del Edén llena de pardos olivos y beáticos murmullos, como lo que el Darro recita bajo tus piernas ancestrales con el ritmo del flamenco, Granada rubicunda y mayestática y plebeya, Granada para quien te quiera recorrer y tú te quieras abrir…
Granada que guardas la ciencia de la Cartuja, de tu universidad donde el padre Suárez y su escepticismo afilado y tu huerto de poetas y tus colobríes y rosas importadas: y de Castilla y los demás rincones del Reino cantan tu fertilidad, del mar cantábrico a la Valencia mediterránea: terciopelo en los hombros de Isabel, y mortaja de Fernando…
Granada herida de catolicismo y franquismo a guisa letal; Granada amnésica que sobre tu piel soportas piojos  e infecciones sexuales; Granada como telarañas catedralíceas, como argumento de Ibn Gabirol o iracundo puñetazo de Miguel Hernández o blasfemia en voz alta: di al mundo, a los que nos retorcemos ante tu recuerdo indeleble, a los sofistas y homeless que cantamos tus plenitudes, que no morirás nunca… Granada como arma biológica, como prostituta en celofán, como inyección nuclear, oh Granada discordia de los Imperios y de las mozas júbilo y recreo de los mozos, fuente cantarina del Patio de los Leones y de la Plaza de San Nicolás orgía de sudores oceánicos y coros borrachos de voces juveniles en tus plazuelas como ingles, Granda llena de cicatrices y escudos de armas y tapas sobre la copa en espera de los condes, Granada… Eres poesía como tu puerta Elvira abierta, como vagina mundial y hombres y mujeres encadenados para tu peculiar disfrute, Granada, yo hace años marché bajo las mismas puertas como hueste furiosa y deplorable, buscando agua, y me diste vino, Granada…
Te extraño y apenas te enteras.
Así eres, así es.

viernes, 25 de agosto de 2023

"Dame a Cristo dame... Hiroshima" (L. Cohen/Aute). Microensayo NO académico.

 

Tratándose de las iniquidades del pasado, casi todo mundo pretende haber estado del lado justo de la historia de haber vivido ahí y no en su presente, plagado, por otra parte, de tanto o más injusticias que los tiempo pretéritos, las cuales no sólo son posibles por acción directa, sino por omisión o incluso esa perversa indiferencia mal llamada “cinismo” tan en boga.
Una manera de ponerse a prueba a sí mismo es decidiendo, por ejemplo, si uno hubiese clamado con el Sanedrín por la crucifixión del Nazareno, si lo hubiese condenado lavándose las manos, o acaso aupado en su cruz clavándolo por palmas y dorsos, o quizá llorado su Pasión al pie del palo con su madre.
Uno puede verdaderamente conocer su estofa si es más sensiblero al papel que le hubiera gustado interpretar en un pasado que no vivió que al presente ante cuyas atrocidades es, ya por cobardía o pusilanimidad, omiso o perversamente indiferente: como chiquillos disputándose los papeles más codiciados de la pastorela: aquello que sin duda les reportarían la admiración general, acicalándoles la vanidad propia.
Por todo lo anterior yo le pelearía a Alex DeLarge el papel de centurión, y ya sabría esta humanidad hija de puta lo que es flagelar.

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Si uno abraza a la humanidad deberá abrazar igualmente a su Crueldad.
De lo contrario… Pero si claudicáramos a lo ‘humano’ en nosotros en virtud de su crueldad concomitante… ¿Qué queda? ¿Qué camino queda?

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 ‘LA PASIÓN’, de Mel Gibson.

Una vez ebullida la sangre vertida en esta marmita hirviente mal llamada película, uno francamente no sabe contra quién sentirse más indignado: si contra su mismo pueblo judío que lo condenó, el romano colonizador que lo ejecutó, o contra su celestial Padre, que repantigado en su culo gordo y mullida nube, se limitó a observar, sin siquiera abrevar el suplicio o amainar el escarnio... Con todo y conocer el desenlace en esta misa de sevicia y carnes flageladas llevada hasta el paroxismo más gore, aún tenía la secreta esperanza que en el momento más álgido se hubiera cambiado ad libitum el famoso parlamento del nazareno, diciendo más bien: "No los perdones Padre, ¡porque estos hijos de puta sí saben lo que hacen, y además se solazan en ello! A los cabrones romanos resérvales la furia del Vesubio, la peste negra y uno a quien llamen tu Azote, mientras que a los putos judíos la persecución ahí donde se hallaren, la ignominia pública y las chimeneas de Europa oriental... ¡Sí saben lo que hacen!"... Y así este mamón del Mel Gibson se atrevió a recrear (otra vez) la más descomunal madriza a que fuera sometida la carne humana (que eso era, y de ahí sus posibilidades estéticas de exacerbación de la crueldad)... Tal vez no la hubiera visto nunca de no haber llegado a mis manos cierta literatura crística, y por qué no decirlo, de no haber estado hoy lo suficientemente aburrido y además perezoso como para ver otra cosa: la violencia de cepa y como arte, es revulsiva...

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Hacerse con la tan ansiada ‘máquina del tiempo’ a condición de que en los viajes al pasado nada pudiera cambiarse: por muy atroz, por mucho que pusiera en entredicho la tácita o cacareada superioridad de nuestra especie e incluso al dios que en ella dormita… Es decir, no bastándonos con lo que la historia tuvo a bien registrar, o mal registrar, o tergiversar, e incluso no registrar, pero que en líneas generales es de común conocimiento, hemos de atestiguarlo “en primera fila”, como quien dice: como quien asiste a una función de cine, un tanto más verídica, si se quiere… ‘No intervenir’ como única condición…
Así pudiéramos atestiguar cómo fueron reventados los miembros de Jesucristo en la Torre Antonia y cómo escarnecida su naturaleza divina por la soldadesca romana cuando fusilada a escupitajos u orinado su cuerpo flagelado o coronada con espinas su testa, todo según la rampante imaginación de J.J. Benítez, quien a propósito vendió muchos libros…
Oh, qué delicia ver el suplicio del emperador Cuauhtémoc “en vivo”, y el exquisito olor a barbacoa emanado de las chimeneas de Auschwitz veinticuatro siete, o cómo la piel de Hipatia fue arrancada a tiras con conchas dentadas por los parabolanos después de violada y públicamente humillada, o Juana de Arco consumiéndose en la hoguera aún con consciencia (nególe el verdugo el mazazo en la cabeza)… Qué inigualable espectáculo el ascenso del hongo atómico vaporizando a cientos de miles… Todos los premios óscares para el gran Leopoldo segundo de Bélgica, tal vez sólo amenazado por la casa real británica en su destacado rol en el subcontinente indio…

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Dos cosas son clara: para aproximarse a la “verdad histórica” no hace falta una “máquina del tiempo”, y para no intervenir las calamidades humanas no hace falta moverse del presente…

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Hoy por cierto, el Japón libera al Pacífico ciento de millones de toneladas con que enfrió los reactores nucleares de la central de Fukushima, pero eso curiosamente no destacó en la riada del “ahora”, de la “actualidad” con que al hombre de hoy se le alimenta como a ganso de granja industrial: porque “hay que estar bien informado”, se sabe… Lo de hoy fue un ecocidio que o bien no menoscabó el inherente interés con que otros sucesos pudiesen colmar la atención del hombre por lo cansinamente repetido (unos cientos de hectáreas más o menos de selva amazónica, ¡cómo iba a opacar a ‘La casa de los famosos’ o al candidato puntero en las encuestas, señor, cómo!), o acaso es que ya hallamos interiorizado sin apenas darnos cuenta lo superfluos que somos en el planeta, y que lo mejor que pudiera pasarle a éste en términos de salud es nuestra pronta extinción…
Hoy dan ganas de mandar todo a paseo: a la humanidad, al dios encarnado (sobre todo a su padre), al pasado, al presente, a todo… Hoy se antoja una guerra cruenta, apenas pergeñada en los Cantos de Maldoror… Hoy dan ganas de llorar y emborracharse o emborracharse y luego llorar, no importa el orden, porque no lo hay: es apenas una leyenda o un puto chiste… Hoy es un día de Death o Black Metal y vino y tafiles y mariguana… El mundo cambiará o no, In sha’Allah… Mañana acaso sea distinto… Bástele a cada uno su propio afán…. Hoy he venido a llorar, siguiendo en esto a Nietzsche (no por pantomima adolescente, ni siquiera por ser ídolo o modelo a seguir), la enfermedad metafísica que como especie nos asola y lastramos: hoy he venido a pedirle perdón a un caballo derrengado a golpes, aunque me vaya en ello la razón: hoy ha sido un día de cuchilladas a nuestro sustento, a nuestra madre y sus corales y su aterciopelada piel de plancton y su jardín de peces, y la humanidad sigue comiendo mierda y teniendo descendencia, y por eso lloro. Y sobre mi llanto lloro además, por no tener ni un hombro sobre quién llorarlo…
Hoy es como si alguien hubiera matado a puntapiés a un perro frente a mí, y yo no hubiera podido intervenir, y sólo veo los ojos del perro sucumbiendo al dolor mientras me miran suplicantes, y no puedo con esa puta imagen…

jueves, 24 de agosto de 2023

jueves dos cuarenta pe éme. Poema.

 

Sin verdadero “training” de faquir me arrojo sobre la cama de vidrios molidos, ayer en lo moral, hoy en lo estético, haciendo antes bien “angelitos”, importándome un pito cuánta sangre me vaya en el performance, buscándola de nuevo y más tarde en el fondo de las botellas de tinto… Seré siempre ese “eterno adolescente” en la yema del índice con que el mundo me apunta, nunca uno de sus frutos maduros, nunca un renglón proverbial (ni siquiera renglón, porque éste es recto, mientras que yo torcido, a menos que de mañana erecto cual pelo implacable sobre la testa cana de Dios para detonar su furia…)… Las madrugadas de insomnio me sorprenden despiertas ante mis ruidosas preguntas como uñas sobre pizarra sobre sí, en términos generales, seré hijo de mujer, y no más bien nacido de huevo; sobre si mi sangre tiene temperatura cálida y no acaso la frigidez de la del reptil; sobre si mi destino fue también como el de los hombres escrito en las estrellas y no trazado por el trémulo pulso del azar en el reverso del palimpsesto sideral… Así pues mis ojos de día siguen bogando sobre negras canoas y mi mente cuajada de telarañas cuando no pasto de quimeras e inmateriales criaturas oníricas: mala idea buscar mi áncora de salvación en los resoplidos metálicos de un Chet Baker o Miles Davis, peor aún en la selva castaña de entrepierna de mujer o en el caldo rojo de un johnnie walker de ínfulas originales aunque más bien pirata… Nada de esto tendría sentido desde luego si no fuera por cierto regustillo de mi propia razón para acuchillarse a sí misma, por ser escarpada ladera y alpinista en un rapel algo siniestro al que se entrega con fruición, qué hija de puta, que buena discípula de Zenón el eleata en eso de demostrar la irrealidad del movimiento a través de paradojas, de ser flecha despedida por el arco que en realidad nunca avanza, oh ábranme la puerta de este antro mierdero, sáquenme en tándem por ambos brazos, mándenme a todo el cuerpo de seguridad, y déjenme sólo y solo morir en el filo de la madrugada y la banqueta.