martes, 3 de febrero de 2026

Poema

Ahora:
¿Quién fue la maldita
quien dejó tras paso trémulo
mi corazón de arena

y mi pulso de felino
sofocado
en esta noche sin fin,
inaudita y despoblada?
¿Quién? Para tatuar su puerta
con los sigilos de mi desprecio...

poema

Me di cuenta que era Poeta
cuando los dolores específicos 
cedieron a los generales
y cósmicos
e inequiparables 

cuando el derrumbamiento celular
dio paso al cáncer 
–que crece y crece y crece,
en "loop" desquiciado 

y yo, yo
me desfundaba sobre la realidad
en vómito inaudible 
sobre mí mismo 
llegando al ser,
maldito 
o bendito Ser.

Me di cuenta que soy Poeta
cuando masticaba ardientes 
los clavos ferrosos al rojo
y crié un avispero
sobre mis hombros pegajosos
y las palabras 
miel amarga fueron 

y mis segundos
perico blanco y salpicado
y las nubes tálamo inaudible.

Pero el Sueño, oh,
torniquete.

Me di cuenta que era Poeta 
cuando los libros 
resbalaban por mis dedos
como manteca
y mi interés volaba al inmarcesible mar
pájaro ráudo y recalcitrante al fin.

Y también me di cuenta que lo era, Poeta
lleno de lagañas en los ojos
como potencias del ser
cuando cierta fiebre atroz 
amarilla y pujante
se adueñó de fibras y tendones

y yo pateaba
como en el vientre
luchando por salir de los lagrimales
en vez del ácido útero...

martes, 9 de septiembre de 2025

POEMA

Por las comisuras de mis ojos
discurren ejércitos de años
parecidos a mis pecados 
del Samsara

enfilando al Sur de mi boca 
y a mi corazón de piedra.

Por las comisuras de los tuyos 
ese pincelazo que se le negó
a un Chagal o Mondigliani,
ese qué sé yo inasequible
y letal.

POEMA

Hoy es el Octavo día 
de la Creación:
aquél cuyos goznes rechinan 
al unísono 
con los párpados de Dios

aquél cuyo parto y luz 
fueron puños de arena
y agrias y tristes palabras;
y el azur en su pecho
patíbulo de días mejores.

Hoy el Cosmos
se pudo meter
su miércoles por el
fundillo y darnos en cambio azúcar 
pero no: 
su flagelo caliente 
y onomástico,
su pelo tieso
y nubes cual borra;
su aire salido del hocico
del Cinturón de Fuego
y pasos de enfermo terminal...

Hoy, al fin, es el día de la Ira
como sangriento ocaso
y uñas bajo las que yacen
mujeres muertas y putrefactas:
hoy habrá más de lo mismo,
relaciones sociales y quimioterapias 
e infinitas ganas de suicidio
y barroco sexo y Belleza
que lastima. Hoy Dios
—si de verdad lo sabe—
se olvidó de su día ocho
y desató nuestro libre albedrío. 
Hoy haré lo que quiera.


viernes, 12 de julio de 2024

POEMA.

 Ciertamente el Optimismo posee un suelo -más que "fundamento"-, y eso es la absoluta certeza de que siempre, siempre, pudo haber sido peor.

Aceptando lo anterior, uno deja de echar de menos los cincuentamil libros que sobre la materia se han escrito, y que aun con tiempo -esta materia inoble, que no la es -puesto que habría que compararla con algo mejor que una abstracción-, y de la que estamos "hechos"-, no leeríamos.
***
Una novela de mierda de quinientas páginas por un solo renglón de oro, es todo lo que pido.
Pecaré por aspirar a lo alto y no a lo ancho. Pecaré con fruición.
***
He colgado a Frida Kahlo de mi frontispicio interior, luego soy alguien: pende transfigurada en venado, puteada con ocho flechas, pende como quien fuera la arrojó al vasto y culero mundo, sufriendo, como todos. Pende y me observa y la observo, y sé que me susurrará cosas que ni a Diego le dijo mientras duermo, a fin de que sufra con ella. Y le diré -si es que recuerdo- que es inútil, que todos estos años me han servido para arredrarme más ante la vida que ante la muerte, y que el puño del amor me atemoriza más que el de Thanos, y que ni lo intente. Hablaremos, y preferiré que suceda mientras ella quiera siempre y cuando yo esté borracho, con un tufo alcohólico que ni las piedras me perdonen, salvo ella, que es etérea -se sabe, y fue lo mínimo para lo que las monedas de sal le alcanzaron-, y a veces dejaré que me dé de sapes.
Ella sí. Porque sufrió y algo sabe, no por sus horribles pinturas.
***
Si el Miedo es algo, no lo será más que la muerte, y la muerte a nadie da miedo. Pero si es psicológico, entonces es la mamada woke de greñas rosas, luego no es real. Y la tarea se habrá cumplido.
***
Mi ecosistema, de aire libros y bacterias, de pedazos de vidrio y hálito de gente que a fuerza de echarlo para afuera –a fin de no ahogarse-, lo respiro yo: el círculo de la fotosíntesis, imperfecto y amargo y de geómetra transtornado. Nadie querría tres gramos de este aire venusino, y a nadie yo se los invitaría…
Hijas de Mnemosine, pensé que érais mis amigas, mis socias, y ahora me susurráis vuestras peores blasfemias... Me habéis golpeado el estómago con la rodilla, y ahora ni siquiera bilis segrego, sino algo más negro que el fentanilo, oh bastardas.
***
Sí tengo de la Mosca la voluntad tenaz, sí puedo hablar de los salarios, el Capital y la Mujer, sí habría puertas abiertas para mí siempre en las cantinas, sí me iría a perder tras ellas como quien tras la panocha... Sí, sí, sí... ***
Siempre hay que seguir la Senda propia, incluso si la tal es autodestrucción.
"There´s a method in my madness", se dijo.

jueves, 4 de julio de 2024

Días de mierda.

Mejor harían algunos días
en no nacer siquiera:
en no sumar al mundo
con su peso de catafalco
y gris calamidad;
en no mirar abajo
con ese rojo rencor
tras su ojo ígneo,
el sarcasmo cual puñal agazapado

en su sonrisa argentina
y el esputo de desprecio
volcado en millones de gotas
sobre nuestras testas yermas
y cansadas…
Mejor harían en ser óbitos
en la negra entraña de su madre
y nunca ver la luz,
dejando intacta nuestra estúpida
esperanza, sin soplo
el ascua de nuestra desesperación…
Harían bien los tales días
en ser arrancados en pedazos
del calendario como fetos,
haría bien la Tierra
en rehusarse a girar,
haría falta un cruel palafrenero
en el carro de Apolo,
que moliera los corceles
a palos y vituperios de trueno…
Haría falta un apocalipsis
de vez en cuando,
que sustituyese
a esos días de ignominia.

                  ***

En esta hora agria y sublunar,
jarabe de amargura, rictus de dolor;
en esta hora parecida a mujer acribillada
sobre mesa fría
y metálica de autopsia,
en esta hora que patalea en su gangrena
con grebas en sus puños
y verde espuma
borbotenado en su ano.

En esta hora que nace y crece
como planta con ponzoña
o cola de alacrán; esta hora orgánica
que pende sobre un contrato de sangre…
Esta hora,
lánguida cual puta satisfecha: apenas
un decapitado segundo,
una hora cobarde y parsimoniosa…

En esta hora, sí, mi destino se cumplirá:
para que la noche, ala de murciélago,
se expanda, y su pene rojo
y salitroso lubrique y se hinche…
Noche rubia
y de moradas uñas, multívoca y
variopinta… Noche…




jueves, 27 de junio de 2024

Fragmentos.

 Así como la locura y la genialidad están separadas por una línea difusa y en ocasiones ni siquiera, también la bellaquería de la parresiázomai en lo que toca a la cacofonía, el hombre soez del parresiatés en el uso contante y sonante de la chingadera. Al chile.

***

Hay guerras que es mejor ganarlas mediante la "no acción", como recomienda el Tao.
***
"Impersonarnos" a fin de comprender, como método implícito de la filosofía, sin adulterar lo considerado con el camino hacia ello.
No cisma Sujeto/Objeto.

***

Una filosofía rota en mil pedazos, como la Coyolxauhqui, después de que los cuatrocientos Uriones que todos llevamos dentro la desmadren, y a eso se reduce toda buena ambición epoistémica y la verdadera "vuelta a los orígenes": retrotraernos al Caos primario y en ese río hacer nuestras abluciones. Todo lo demás sabe y huele y se siente falso, pues la sencillez, lo inmediato de la Realidad nos parecerá evidente, como cuando nos acostumbramos a dormir con una mujer y sólo una..                                              *** Cuánta tristeza y alegría al zarpar de un, cualquier puerto. Se viaja para aprender a morir, para dejar atrás, siempre (el único cognoscible y a la mano), obedeciendo en esta vida al menos al constante anhelo interior. A la vida llegamos de océano embriagados, y hacia ahí nos dirigimos incluso sin dirección fija cuando en tierra.                                                 *** Hasta de las arrugas solemnes de nuestra sabiduría hay que reirnos.