domingo, 16 de diciembre de 2018

Cuando el sentido se para de cabeza.



Sólo el ruido de la sangre palpitando en mis sienes, en esa galería tan parecida a la piel cetrina del cadáver rodeado de deudos ahogados en la fatuidad del silencio y las meditaciones corriendo como piojos famélicos: de puños crispados y mangas previamente humedecidas con acetosas lágrimas y su interior tan solidificado y mugriento: heme allí de pie, en esa atmósfera tan pervertida por la solemnidad y la blancura ígnea de sus dientes de escualo… frente a la “Composition en rouge, jaune, bleu et noir” de Mondrian, a escasos 50 centímetros, yo allí; más aquél sostenido únicamente del ángulo derecho en relación a nuestra apreciación “normal” de la obra, de modo que el tema central hace un rombo perfecto así como el cuadro negro contiguo, y el resto de las composiciones no desencaja a primera vista del conjunto y hasta llega a gustar, empero, algo en mí  hinca sus uñas, rasgándome desde dentro, y creo saber que, después de todo, aquello no puede ser sino un juego divertido… Un juego, por otra parte, demasiado fácil, si no se consideraran las inherentes posibilidades lúdicas de ésta, nuestra apreciación normal, y su estúpida manía de hacernos introducir la cabeza en el cuadro a condición de hacerlo desde su perspectiva de “cuadro”…

 Sólo el ruido palpitando en mis sienes en esa galería inmaculada hasta el punto de mostrar el enmierdadero subyacente a través de sus arterias marrones y dedos mojigatos, atascado en un juego de dados mental que había empezado ganando y a la sazón me habría ya costado tres cuartas partes de sentido común (cuyo cuerpo costroso hacía un sonido como de eructo de borracho al ser arrancado de su basamento encefálico y la baba que dejaba caer siendo levantado el de una jerga mojada): nadaba como en la fría placenta de la progenie planetaria, en esa gelatina, en esa expulsión de estornudo, en esa lama prístina y ubicua, y todo era como una sola cosa en medio del continente antártico…





jueves, 25 de octubre de 2018

Nudo.


Deposítase en la Tierra,
cargado de sueño,
alcaloides
y promesas
el pápado de la Noche…
Saetas aladas huyendo
del tremor y quejido
en los goznes
de la puerta
que se cierra
para no volver a abrirse
jamás.

¡Noche Persa,
sahumada de hachís
y velos de seda
y náufragos
en el hemisferio
occipital!
¡Pupila de Perro
diáfana
y calcinante!

 Sueños
alcaloides
y promesas
hechos pulpa:
Nuevo Comienzo.

                                                                *             *             *

Había una vez….
No, no es verdad…
Hay,
hay muchas criaturas abandonadas… Algunas jóvenes y algunas y tiernas como manos de vegetal… Pero algunas tan viejas, tan débiles, y llenas de roña e irrefutables sátrapas con todo y repúblicas como pulgas, y puteadas por la vida con todo y sus ígneas historiografías y juegos de manos; con costras y viruela que únicamente querrían hablar, pero todo se les atraganta, y sin embargo, todo lo dicen a sólo mirarlas: cariño, cansancio, culpa, abandono…. Circunstancia…. Porque los libros nada enseñan, amén los ojos, y la tristeza que se escurre en sus comisuras y condensada en lagañas viscosas como el Tiempo y el grito sobre la estopa de nuestra vida ordinaria, que va, y viene, y nunca deja de venir, en sus breaking news y nota roja: pirueta mellada por lágrima refulgente de un mirar apagado o cuerpo agonizante en la vía pública: tan allí y desafiante, y tan suya, al final… El peluche no acota a la axiología, por mucho que parezca…
                                                                 *             *             *

¿De cuántos kilos
la piedra
cuyo cabo opuesto
anuda nuestro cuello?
El Día
no puede esperar...


viernes, 19 de octubre de 2018

Entre el Cielo y la Tierra. Poema.

El día y su rugosidad,
cual párpado caído,
o verruga o elucubración instantánea...

o mordaza
en atragantada respuesta,
o vertiente que ni domina
ni podría columbrarse
sobre una ciudad cariada
e hierofánica:
incandescencia prematura...

La Noche y sus labios fruncidos:
lograda senectud del color Rojo
posado
sobre labios de papel albanene...
pestañas postizas
y apostasía
extraída, desde luego,
de las médulas
de la Melancolía...
¡falso profeta!

Y sin embargo, la Decadencia...

Como revólver vuelto a cargar
debe Uno
volverse a sí mismo
para ser
(AL FIN Y AL CABO)
pasto de nuestra hambruna,
Verde sobre la tumba,
y tibio como el aliento
licántropo
de la Ruptura primera...
y el tácito pacto.

¡Cama cultivada con acero y clavos,
y hormigas
y transversales tristezas!
¡Cadáver por herencia,
cadena feudal,
aborto oceánico
y espacial!
¡Aliento del mismo Demonio!
Haz girar ahora la Rueda
ceñida a tu acostumbrado
dudar...
y a tu sideral
premunición.
Y tu Amor en trizas...

lunes, 17 de septiembre de 2018

Ecce Homo, o Anthropogonía.





Acaso en sí la pujanza
presintiendo, hízose
prognóstica Criatura

a su imagen y semejanza,
y fue en acabada perfección
imperfecta
y su advenimiento
naturaleza yecta.

“No” su sino,
“sí” a su éste “estar”
convino,
a todo lance,
prueba
y trance.

Mas quiso Correlatividad
que su Creador
-quien nunca antes
(¡del “Antes”,
“Nunca”
y toda estirpe temporal,
y aun de Chronos
filófago,
predecesor Ancestral!)
nombre dado había,
ignorando el propio-
rubricare al Opus:
yuxtaponer Eterna Compañía
a superlativa Beldad:

de Carne
carnificación
vehemente…

de Deseo
un Nombre
incipiente…

Y bajo epidermis
una misma llama
ardiendo...


Díjole así:


“¡Muéstrate, especulación inaudita y mercurial u onomática Criatura de ojos cetrinos y piel azogada, a fin de deponer sobre ella mi investidura purpúrea, sortija, báculo y panoplia, y permíteme  ante todo conocer tu nombre hermético y augural!”.

La Criatura Perfecta -llamada sólo más tarde Hombre- contestó:

“NON SEQUITUR”.


viernes, 31 de agosto de 2018

Reflexión, o lo que sea...


But I have lived, and have not lived in vain:
               My mind may lose its force, my blood its                   fire,
 And my frame perish even in conquering                 pain;
⁠               But there is that within me which shall tire
⁠               Torture and Time, and breathe when I                       expire…

Pero he vivido, y no he vivido en vano:
mi mente podrá perder su fuerza, mi sangre su viveza,
y mi ánimo flaquear a la hora de vencer la desventura;
pero hay algo en mí que acabará venciendo
al Tiempo y la Tortura, y aún alentará cuando yo muera.



                                               Lord Byron,
                                              
Childe Harold, Canto IV.



Haber traducido a Byron, como a cualquier otro poeta de lengua ajena, me habría supuesto un crimen para el cual aún no estoy dispuesto (a pesar de mis infructuosos asaltos, de robos moderados y sistemáticas estafas), de modo que la traducción me la terminé chingando de por aquí y allá, como quien dice.
¿Porque habrá acto más antipoético que la traducción de la Poesía?
A no ser el tratar de explicarla… de exigirle al poema el ajuste económico, nouménico, cosa por demás incognoscible (Kant dixit)
“¿Qué nos habrá de deparará este cielo könisbergense bajo el presente texto salpicado de predecibles sinsentidos?”, se preguntará el amable lector (a)… La verdad es que la baraja se me ha agotado; que mi último centavo yace en el bolsillo con la seriedad del decano en al pantalón del ganador, que no fui yo… Que la biografía del Poeta se yergue como árbol sediento de orina de perro, y que sin más circunloquios baratos, NO-HAY-RESPUESTA…
Bien harías en volverte, pues, al euclídeo plano que te ha llevado a esto: sea lo que sea; conducirte con sabiduría de la mano y cara de amarillos emoticones y pulgares al cielo, y corazones más rosas que rojos… Como dijo aquél,
“¿No es acaso el Rosa,
sólo un Rojo moribundo?
¿Y no es quizás el Blanco
un Negro avergonzado?”  

La última encuesta Chaquetovsky nos arroja los resultados siguientes:
-Que un notable 47,33 por ciento de la población post-azteca se decanta por Televisa,
-Mientras que otro incurable 23,77 por la vida del Juanga, a través del Netflix
-Pero que las sobras prefieren ni contestar a la pregunta (principios religiosos o abjuraciones de toda índole: encríptico lenguaje)…
Así que en resumen: V-A-L-E  V-E-R-G-A…

Luego entonces, ¿se equivocó Bocanegra con el dodecasílabo?  ¿Debió poner en prosa y cuartetos el himno nacional?
¿La cagó garrafalmente?
Con Fortuna de nuestro lado,
y las cuencas de los ojos chorreando,
proclamemos arrogantemente
 la solución al problema
con la firma que merece
un cheque en blanco…

                                                                                  *          *          *

Hay, en la vida de los fenómenos, una cosa que objetiva con tanto derecho como derecho hay en sojuzgarla, y se llama conciencia. Con minúsculas.
Que no es otra cosa mas que una mosca perdida en los confines del Universo, y más específicamente, en este basurero llamado Tierra, glosando al gran Loco.
Y que dicho fenómeno se aferra con la fuerza del fierro a los postigos con epidermis de herrumbre que resguardan al que la detenta, donde Céfiro no bate ni alcanza, pero predice.
Donde no hay puerta de entrada, sólo de salida.
Y dicho fenómeno hay que amasarlo como un cacho de plastilina o una pasta de dentífrico, a fin de hacerla reluciente y útil. Porque si no, porque si es inútil, ¿no es más bien una espina? ¿Una flecha en el talón ‘Pensador’ del Roldan? ¿No fue ya el alma humana infeccionada por la saeta de Cupido? ¿No fue su estúpida curiosidad causa y consecuencia de nuestro ‘conocimiento’ amilanado? Y por último, ¿no es éste nuestro conocer, tan humano, tan demasiado humano, causa y disturbio de un TODO que recula como gato espantado?
                                                                                  *          *          *


Decía Che Cortázar que todo era ilusiones, sobre ilusiones, sobre ilusiones, sobre ilusiones, hasta remontarnos al charco del origen, en donde absorto se contemplaba el simio arquetípico, y que tal era lo que llamamos pensar: una mera voz pasiva; que tal cosa era pastilla o estopa remosada en thinner; que tal era de la estratósfera para abajo: un tótem con la sonrisa del felino, tan parecido a una media luna, tan parecido al puño de Júpiter, rico de anillos…
Buscado por las policías de la constelación y la canalla generacional que lo requerían “wanted alive or dead”, al puro estilo del medio oeste americano, supo refugiarse tras esa barba lovecraftiana, y esos ojos que arañaban, y ese desgreñamiento general de sus textos inmaculados por otra parte, tan ‘Paradise Lost’,  para todos aquellos que llevaba bajo el brazo una varita embarrada de espumeante rabdomancia, y luego arrojarla a nuestra mordacidad canina y hacernos correr tras ella…
Hablando ya en indicativo,
un revólver sobre la cabeza de un perro moribundo empuñada por un descerebrado con chaleco antibalas, o su bota tan limpia y tan a la vez sucia estrellándose con odio sobre las costillas descarnadas del primero, cuyo único delito fue elegir un lugar transitado para morir,
un vagón abarrotado de alférez de primera división, de napoleónicas divisiones dispuestas a salvarle la vida al prójimo, e injustamente estancadas en una línea enferma del hígado por virtud o capricho de un conductor obsesionado con la pornografía,
o una junta de padres de familia apoyada sobre las muletas  de la pretérita cobardía o si se me quiere entender, de la Revolución que se fue como un trozo de crack sobre


una lata mojada?
¿o una cajera de Súper maquillada con sudor detrás de una fila interminable mientras el C.O.C le exige hacer un corte de caja simultáneo?
¿Queréis, en fin, amable lector o lectora, tragar más puñados de basura?
¿Queréis más tiempo indicativo?

                                                                       *          *          *
“Creo estar” a la décima potencia, como decía cierto Adolescente.
Creo haber hecho y deshecho lo suficiente para que mi argumento, contraargumento y pensamiento se parezcan a la viscosidad con que hoy en día juegan los bebés autistas.
Mi volumen de mi pensamiento ha alcanzado las cotas de un pene verde con venas rojas: centrado, excentrado, descentrado, y no necesito más rayas de Viagra, por las células de la nariz: genocidio para el ‘bucket list’…
anyways…
Hora de seguir pensando en ‘overpopulation’ y otras causas difíciles de definir,
en la materia gris y blanca y roja de mi cerebro,
donde apenas la palabra es una Negra que abanica,
en prostitución forzada y constante,
y franca trata,
y mi indiferencia relamiéndose el cuerpo como gato obeso…
 y raspar el falo sobre concreto más virgen.  

sábado, 25 de agosto de 2018

Labios del Día, Labios de la Noche.



Venir al Mundo:

embarrado de sangre y sudor,

y lágrimas y maledicencia;

escortado por el hedor de la Noche

(y su hálito y oscuras prestidigitaciones),

como súbita creación

de sus verticales labios:

"¡Hágase!",

y uno se hace y halla caminando

nuevamente

en los contornos de otro Día

arrastrando la misma valija

de comerciante fracasado

y la misma puta sombra:

aunque con pesos intercambiados.

Todo un Señor el Día

de horizontales labios

Mas el coño de la Noche

-sus peludos labios-

nos ha parido.

Una taza de café por la mañana

con aguardiente:

blasfemia.

viernes, 24 de agosto de 2018

Pasto polar

Nunca creí en los Absolutos,
hasta descubrir mi polo negativo:
encrucijadas,
cráteres,
esfinges al final del camino...

Hielo, ¡mucho hielo!

y hambre
y huellas 
y nada más...

Y sólo el cielo boreal
-iridiscente manto
planetario,
¡atavío del cielo!-
pudo aguijonear 

mi ambición de Vida.

Ir a la septemtrionalidad
de la existencia:
al agujero fío,
que quema
que invade los circuitos
donde habremos de ser
pasto polar.