sábado, 23 de diciembre de 2023

poema.

Moriré un tanto la muerte de otros
antes de morir mi propia Muerte:
tanático simulacro, carta del futuro
en clave "memento mori",
un rozar con la punta del pié
las aguas gélidas en que más temprano,
o más tarde,
habré de zozobrar.
Mientras tanto, 
este Paréntesis enigmático...

                                ***

¿Qué es la Vida sino un Paréntesis que aloja el Enigma de sí y el Hartazgo ante su cosustancial carencia?

martes, 31 de octubre de 2023

Poema.

Nos masturbamos con la Palabra:
practicamos vouyerismo
cuando se levanta la tupida falda al
orinar. Buscamos entre sus excrementos
de aquello que la nutre:
a veces la hallamos dentro del confesionario de la iglesia,
otras, aturdida de alcohol y desaliento;
las más en la boca de las gentes,
tratando la fuga o el desenlace
de la pena capital, de la inyección
letal sobre la muelle y roja tumba 
de la lengua. 

miércoles, 18 de octubre de 2023

Trago a las nueve am con terrón de azúcar

Habitan en mí la mala suerte,
la maldición y el horror:
el enemigo se disfraza de mi piel,
la antípoda maniquea
y lo que no tiene solución
ni respuesta.

Dentro de mí mora la pandemia
y la peste: la plaga
y la desmesura: el color negro,
el más negro de los negros matices.
Y mi alma como ala de mosca,
como el ojo del Vacío…

Mi interior es funesto, lo sé,
aunque guarde semejanza con catedral gótica
o putero lleno de neones;
también mi lengua es alfombra roja
para imprecaciones con tacón dorado
e ignominiosos arquetipos.

Amén mis huesos mohosos
mi tórax aloja otros cementerios
submarinos y blasfemias esmeralda.
En mis palmas avenidas transitadas
con choques y muertos por doquier.
Mi frente rajada por los años
y alcalinos pensamientos.

Endosé mi acta de nacimiento
al eternamente repudiado,
y me la devolvió hecha pedazos:
no poseo nada, ergo soy nada,
hijo de la Nada. ¡Bravo! Mi mejor logro.

Y a veces, cansado de mí, resoplo, 
a fin de menguar el inagotable Prana,
y fracaso en consonancia, y me odio.
¿Cuántos cubos de optimismo se precisan
para endulzar el jarabe amargo que todos tragamos?

                               ***

Un trago a las nueve a éme lo arregla todo.

viernes, 22 de septiembre de 2023

poema

 

Busco a la desparpajada, la del pelo y pensamiento libre siempre dispuesta a montar una escoba;
a la que el día le parezca una premonición nocturna, y la noche una piel tatuada
y mancillada con cigarrillos y de mensajes ocultos llena:
a la que le duela todo, y ría por nada;
a la que no llene solicitudes de trabajo, sino que la vida la desborde
como copa o tarro de cantina:
busco a la mariposa suelta de un cuadro de Chagal,
a la que no se parezca ni al otoño reverberante ni a la primavera moribunda,
a la que baile un baile que sólo sus pasos y brazos cual torbellinos
como signos de admiración o página pornográfica:

Busco a la pacheca, a la drogadicta, o quizá a la monja
que vea un falo tras la cruz y un cuadro en la hostia consagrada:
busco a la que desgrane un puño de lentejas buscando diamantes
y atrapasueños en la rueca:
a la que el trabajo le sepa a sal, y la sal a vida, y la vida a muerte,
a la lamida por el tren de la existencia cual suspiro,
a la piaf que me cante en los insomnios con sus maullidos
y su voz como puerta hambrienta de aceite:
a la mujer como puño o asteroide o nube negra,
a la ungida de maldiciones que esté dispuesta
a oficiar ante el momento: eternidad pequeñita.

Busco a la diabólica, la de párpados negros y corazón como carbón ardiendo,
a la que presuma sus arañazos como tatuajes, y sus ojos morados
como poemas bizantinos. A la de los dientes amarillos
por mor de maledicencias y sustancias y experiencia…
A la que a veces le apeste el hocico a sarcófago egipcio
o a separo de la Cuauhtémoc…
A la que se haya guardado bajo las uñas un cacho de historia
que prefiera callar…

Busco a la que abriendo los cajones encuentra fotografías rotas
y cachitos de crack o algo más bajo,
y que cierre tras de sí las puertas por los felinos hambrientos.
Busco a la que mojaría el índice en un cenicero
y administraría sobre sí el sacramento
y las demás frentes sudorosas; busco a la que se cague
mientras ríe en superfluo disimulo:
la que abre latas de pescado con los dientes
y bebe el contenido como Rioja;
busco a la que se parezca al sol por inevitable,
a la luna por la lujuria…

Busco a la que la piel  sepa
al musgo de la noche y a las canciones de Portishead
y al grito desesperado y callado, como la oscuridad
y el sueño; a la pitonisa del humo y el balbuceo
y la entrelínea: al poema sobre piel no escrito,
a esa, a esa… Busco al gemido esencial
y la raja del mundo: a la que es verde y azul
y llena de costras y covid y virtudes y perlas
iridiscentes y ojos como pecera…

Busco a la tóxica nivel Fukuyama, a la Eloísa partida en dos,
al fruto maduro, al pájaro desvelado,
al mineral brillante, al concepto hambriento de contenido,
busco.

jueves, 31 de agosto de 2023

Mi muy peculiar "fenomenología de la consciencia", poema.

 

Los muertos, los ya idos vienen y se arrastran y toda su puta plasma queda en mi casa, una madre viscosa y maloliente, como cuando una bolsa negra y gorda de basura es arrastrada y se sale el contenido líquido de días, la emanación de digamos, seres humanos, guácala...
Sea pues un puto árabe medio perdido, sus bendiciones y maldiciones se me salen como pedos, debe ser…
Félix Lope de Vega Carpio no sólo fue un monstruo en poesía, también en la alcoba: pródigo en semen y de amantes numerosas, hay que ver... Es mi super héroe ese cabrón...
Además a Lope de Vega lo despreciaba su primer familia política, de la que nadie hubiera tenido noticia hoy día de no haber sido por él.
Hasta los poetas de un cuarto de pelo como yo recitamos medio ebrios sus sonetos imborrables.
Quédense con su supermán y espídermán y acuamán y aironmán y cuanta mamada quieran y se les ocurra, porque mientras tanto yo hincaré la rodilla diestra ante la pluma del bonito idioma castellano, ante el gran Lope de Vega, plebeyos ignorantes.
Un extremo de Lope de Vega fue Emily Dickinson , quien jamás cogió ni salió de su pinche habitación, por espacio de quién sabe cuántos años: pero ahí se consumió al calor de las nueve musas, qué chingón y qué duro, deseando acostarse a la cuñada en una norteamérica tan gazmoña.
Otro fue el pinche Kierkegaard, quien comperndió profusamente lo que implicaba ser poeta, aunque le dio culo casarse. Hizo bien.
Y ya por último hablemos del malnacido Platón, por quien yo montaría un patíbulo con horca si tuviera una República. Moriría sin apenas agitarse, como él hubiera querido que el resto de poetas...
Me cago en la gente que no percibe el Destino; me cago en los que creen en la libertad: son como recipientes llenos de diarrea, en su pinche estado de interpretado y no más allá, y además esparciendo su cochinada...
¿Crees en algo? ¡Felicidades! Epistemológicamente  eres un error.
Todo lo que te rodea, todo lo que a mí, es un error epistemológico: presunción y Eclesiastés, vanidad de vanidades, chinguen todos a su puta madre, que quede claro: la argamasa que une los ladrillos de este puto mundo son premisas falsas con conclusiones aun más falsas.
La Maquinaria nos puso a chambear, porque supo capitalizar el Tiempo.
Chínguense.
"¡Sí, sacrificamos a un Dios!"; ¿neta eso quieren decirle a los aliens?
Pinches impresentables...
Rascándonos la comezón de la verdad, de lo que tendría ser pero no es el Mundo, he ahí el origen de la filosofía maldita, o maldita filosofía, no es lo mismo.
¿Vivir? ¿Pero qué es eso?
Somos zombies que automáticamente piden sesos, pero que en el fondo queremos el Atma.
Un Poeta es un cabrón cuya lengua fue servida a proporciones iguales entre Belleza y veneno; un güey cuyas costuras fueron hecha con el hilo de la infelicidad; un amasijo de lo que le sobró a Dios después de haber hecho a su protohombre; un resto de guerra nuclear.
Un Poeta tiene que domar la bestia indómita del lenguaje humano, e ir más allá: limpiarse la glande con el "ex hihilo nihil fit", así de fácil, así de sencillo.
Un Poeta crea de donde no hay nada. ¿Hay, bastardos del trabajo, labor más fecunda, exigente y Cierto perro quería comerme la mano al estirársela, y le expliqué brevemente que hacía bien, al comernos "el cuerpo de Jesucristo" los de mi especie.nunca acometida? ¿Hay?
¿Alguien ha hecho Fenomenología de la Consciencia?
No.
Desde Husserl a la fecha, han tomado el término sofisticadamente, pretendiéndolo.
Porque en el fondo han querido sentarse en un diván, o comerse unos grajos de peyote, y todo les ha dado culo.
Psicoanálisis, ufff.
La Psicología es una ciencia (?) fracasada por lo siguiente: convierte lo más bonito del ser humano en objeto de conocimiento; es un tropiezo del cartesianismo, entiendan.
¿Quieren regalar su dinero después de presumirlo en redes? Vayan al psicólogo, que él o élla harán lo mismo.
El psicólogo es como el cura ayer el gram estafador, y el que le encomienda su alma a cualquiera de seso bastardos es un pendejo.¿Qué es el Alma, hijo o hija mía?
¿Le darías eso tan preciado a un puto cerdo con sotana o título universitario para que te lo manosee?
La Poesía ha de ser como cocaína pura, sin cortes.
Como Ambrosía, como alimento divino.
Y si es otra cosa, como vómito verde y lombrices y bilis e insinuadas células de cáncer. Fúchila.
La Poesía ha de ser en este mundo salpicado de terror y otras cosas innombrables.
Fiat Carmen!
La Poesía debe surgir como la fiebre después de la mordida de una serpiente, y nos debe hacer decir pendejadas ahogadas en la espuma de nuestras bocas como vaginas furiosas, y verticales, en ese maremágnum negro y maldito, en esa rodilla hendida y en esa estrella que implosiona en la pupila.
O si no a la verga.
Y lo primero que veréis parir a esa madre contractuada es un puño cerrado, porque nadie pide nacer; en el suplicio del parto y de la cagada involuntaria y horribles flujos surgirá eso, una maldición, y todo mundo lo verá bello y lo bendecirá, y él disimulará su risa en llanto.

miércoles, 30 de agosto de 2023

A Granada. POEMA.

 

Yo hace años vivía en un país cuyo sol era como plancha metálica que reflejaba la luz de día, pero no su calor: ése había que imaginarlo o evocarlo, para los oriundos al menos de países más prósperos en lumbre: allí era mito, un cuento entre gentes que se agolpaban unas contras para soplarse sobre sí y las manos desnudas: yo no pintaba, ni mi pinta querida o merecida; yo ahí era un alien de Tacubaya, un elemento surreal en un lienzo de nieve, un liliputiense en el país de los caballos y los tulipanes, y una persona ‘non grata’ al final.
Oh, más tarde vendría el sol como flagelo, tiempo más tarde el mismo tiempo devendría en leyenda y relámpagos tatuando la negrura del horizonte en una orgía estival anunciando un destino inerme y rendido ante mis ojos donde empieza Despeñaperros y todas las gargantas se abren en el sur de una Iberia africanizada; oh, sólo más tarde Lorca y los gitanos con sus cantaores y bailaoras y el vino clandestino del Almuñecar y la Salobreña acariciarían el túnel que media entre mi boca y corazón con el tacto del cardo y de la miel, y sus mujeres como mariposas ebrias y sus hombres morenos y con costras como espuma… Fue aquella una época de pornografía para cardiólogos y “bohemia” en la circulación y los labios, una y otra vez recorridos por el néctar de la Creación, que es la saliva de las andaluzas… Conocí el amor como el planeta Júpiter un meteoro errante, violento y explosivo, parecido a la exuberante primavera y al lila en las enredaderas; todo era como la amapola silvestre, de  tesitura ígnea y achicharrante a la vista; en cada esquina y recoveco una maravilla asechaba, un prodigio como el lenguaje de los gatos: oh, senos turgentes del continente negro o pubis lúbrico de España, bella y Flagrante entre tus pares… Así fue un verano del lejano dosmil seis ya, lejano como el la luna Ganímedes al menos en humano conteo…
Granada se abrió en mi pecho como afrodisiaco desgranado y rojo, y su jarabe de lava en mis comisuras cerebrales y las maromas que sujetaban mi lengua torturada: me buscaba en las calles de las Teterías a medianoche entre aullidos y un árabe macarrónico en palabras tropezadas, oh Granada y tus pechos envidia de la Reina Católica que en ellos guardas, oh Granada savia del Corán y los llantos mozárabes, oh Granada de las casas encaladas y las noches de hálito telúrico y gris y judíos conversos y cristianizados moros y cruzados en retiro, te amo como si me hubieras amamantado con tu leche cósmica y tu cante jondo, Granada mía…
Una vez en una noche mercurial llegóse a mí en la barra una de tus hijas, una morena volcánica y de pocas palabras y ojos de aceituna griega, pero anidando áspides y otras cosas innombrables en sus pupilas negras, y me besó en la boca y se dio vuelta, dejándome ahí clavado, en el centro de la Tierra y del puto bar, como en la cruz del redentor lo que en sus palmas; otra vez, cayéndome de borracho, intercambié puñetazos con un torero, y lo hice blandir sus aparejos e imprecaciones, y lo astillé en mi furia, y me hirió de muerte, y luego seguimos bebiendo vino púrpura; y otra más, encontré sobre el ‘Paseo de los Tristes’ una cofradía arrastrando sus cadenas en los tobillos mientras laceraban sus espaldas a la luz argentina de un abril: le llamaban “Procesión del Silencio”, y era bello y triste, y toda tú gemías arañándote la cara… Oh meridional sección del Edén llena de pardos olivos y beáticos murmullos, como lo que el Darro recita bajo tus piernas ancestrales con el ritmo del flamenco, Granada rubicunda y mayestática y plebeya, Granada para quien te quiera recorrer y tú te quieras abrir…
Granada que guardas la ciencia de la Cartuja, de tu universidad donde el padre Suárez y su escepticismo afilado y tu huerto de poetas y tus colobríes y rosas importadas: y de Castilla y los demás rincones del Reino cantan tu fertilidad, del mar cantábrico a la Valencia mediterránea: terciopelo en los hombros de Isabel, y mortaja de Fernando…
Granada herida de catolicismo y franquismo a guisa letal; Granada amnésica que sobre tu piel soportas piojos  e infecciones sexuales; Granada como telarañas catedralíceas, como argumento de Ibn Gabirol o iracundo puñetazo de Miguel Hernández o blasfemia en voz alta: di al mundo, a los que nos retorcemos ante tu recuerdo indeleble, a los sofistas y homeless que cantamos tus plenitudes, que no morirás nunca… Granada como arma biológica, como prostituta en celofán, como inyección nuclear, oh Granada discordia de los Imperios y de las mozas júbilo y recreo de los mozos, fuente cantarina del Patio de los Leones y de la Plaza de San Nicolás orgía de sudores oceánicos y coros borrachos de voces juveniles en tus plazuelas como ingles, Granda llena de cicatrices y escudos de armas y tapas sobre la copa en espera de los condes, Granada… Eres poesía como tu puerta Elvira abierta, como vagina mundial y hombres y mujeres encadenados para tu peculiar disfrute, Granada, yo hace años marché bajo las mismas puertas como hueste furiosa y deplorable, buscando agua, y me diste vino, Granada…
Te extraño y apenas te enteras.
Así eres, así es.

viernes, 25 de agosto de 2023

"Dame a Cristo dame... Hiroshima" (L. Cohen/Aute). Microensayo NO académico.

 

Tratándose de las iniquidades del pasado, casi todo mundo pretende haber estado del lado justo de la historia de haber vivido ahí y no en su presente, plagado, por otra parte, de tanto o más injusticias que los tiempo pretéritos, las cuales no sólo son posibles por acción directa, sino por omisión o incluso esa perversa indiferencia mal llamada “cinismo” tan en boga.
Una manera de ponerse a prueba a sí mismo es decidiendo, por ejemplo, si uno hubiese clamado con el Sanedrín por la crucifixión del Nazareno, si lo hubiese condenado lavándose las manos, o acaso aupado en su cruz clavándolo por palmas y dorsos, o quizá llorado su Pasión al pie del palo con su madre.
Uno puede verdaderamente conocer su estofa si es más sensiblero al papel que le hubiera gustado interpretar en un pasado que no vivió que al presente ante cuyas atrocidades es, ya por cobardía o pusilanimidad, omiso o perversamente indiferente: como chiquillos disputándose los papeles más codiciados de la pastorela: aquello que sin duda les reportarían la admiración general, acicalándoles la vanidad propia.
Por todo lo anterior yo le pelearía a Alex DeLarge el papel de centurión, y ya sabría esta humanidad hija de puta lo que es flagelar.

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Si uno abraza a la humanidad deberá abrazar igualmente a su Crueldad.
De lo contrario… Pero si claudicáramos a lo ‘humano’ en nosotros en virtud de su crueldad concomitante… ¿Qué queda? ¿Qué camino queda?

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 ‘LA PASIÓN’, de Mel Gibson.

Una vez ebullida la sangre vertida en esta marmita hirviente mal llamada película, uno francamente no sabe contra quién sentirse más indignado: si contra su mismo pueblo judío que lo condenó, el romano colonizador que lo ejecutó, o contra su celestial Padre, que repantigado en su culo gordo y mullida nube, se limitó a observar, sin siquiera abrevar el suplicio o amainar el escarnio... Con todo y conocer el desenlace en esta misa de sevicia y carnes flageladas llevada hasta el paroxismo más gore, aún tenía la secreta esperanza que en el momento más álgido se hubiera cambiado ad libitum el famoso parlamento del nazareno, diciendo más bien: "No los perdones Padre, ¡porque estos hijos de puta sí saben lo que hacen, y además se solazan en ello! A los cabrones romanos resérvales la furia del Vesubio, la peste negra y uno a quien llamen tu Azote, mientras que a los putos judíos la persecución ahí donde se hallaren, la ignominia pública y las chimeneas de Europa oriental... ¡Sí saben lo que hacen!"... Y así este mamón del Mel Gibson se atrevió a recrear (otra vez) la más descomunal madriza a que fuera sometida la carne humana (que eso era, y de ahí sus posibilidades estéticas de exacerbación de la crueldad)... Tal vez no la hubiera visto nunca de no haber llegado a mis manos cierta literatura crística, y por qué no decirlo, de no haber estado hoy lo suficientemente aburrido y además perezoso como para ver otra cosa: la violencia de cepa y como arte, es revulsiva...

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Hacerse con la tan ansiada ‘máquina del tiempo’ a condición de que en los viajes al pasado nada pudiera cambiarse: por muy atroz, por mucho que pusiera en entredicho la tácita o cacareada superioridad de nuestra especie e incluso al dios que en ella dormita… Es decir, no bastándonos con lo que la historia tuvo a bien registrar, o mal registrar, o tergiversar, e incluso no registrar, pero que en líneas generales es de común conocimiento, hemos de atestiguarlo “en primera fila”, como quien dice: como quien asiste a una función de cine, un tanto más verídica, si se quiere… ‘No intervenir’ como única condición…
Así pudiéramos atestiguar cómo fueron reventados los miembros de Jesucristo en la Torre Antonia y cómo escarnecida su naturaleza divina por la soldadesca romana cuando fusilada a escupitajos u orinado su cuerpo flagelado o coronada con espinas su testa, todo según la rampante imaginación de J.J. Benítez, quien a propósito vendió muchos libros…
Oh, qué delicia ver el suplicio del emperador Cuauhtémoc “en vivo”, y el exquisito olor a barbacoa emanado de las chimeneas de Auschwitz veinticuatro siete, o cómo la piel de Hipatia fue arrancada a tiras con conchas dentadas por los parabolanos después de violada y públicamente humillada, o Juana de Arco consumiéndose en la hoguera aún con consciencia (nególe el verdugo el mazazo en la cabeza)… Qué inigualable espectáculo el ascenso del hongo atómico vaporizando a cientos de miles… Todos los premios óscares para el gran Leopoldo segundo de Bélgica, tal vez sólo amenazado por la casa real británica en su destacado rol en el subcontinente indio…

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Dos cosas son clara: para aproximarse a la “verdad histórica” no hace falta una “máquina del tiempo”, y para no intervenir las calamidades humanas no hace falta moverse del presente…

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Hoy por cierto, el Japón libera al Pacífico ciento de millones de toneladas con que enfrió los reactores nucleares de la central de Fukushima, pero eso curiosamente no destacó en la riada del “ahora”, de la “actualidad” con que al hombre de hoy se le alimenta como a ganso de granja industrial: porque “hay que estar bien informado”, se sabe… Lo de hoy fue un ecocidio que o bien no menoscabó el inherente interés con que otros sucesos pudiesen colmar la atención del hombre por lo cansinamente repetido (unos cientos de hectáreas más o menos de selva amazónica, ¡cómo iba a opacar a ‘La casa de los famosos’ o al candidato puntero en las encuestas, señor, cómo!), o acaso es que ya hallamos interiorizado sin apenas darnos cuenta lo superfluos que somos en el planeta, y que lo mejor que pudiera pasarle a éste en términos de salud es nuestra pronta extinción…
Hoy dan ganas de mandar todo a paseo: a la humanidad, al dios encarnado (sobre todo a su padre), al pasado, al presente, a todo… Hoy se antoja una guerra cruenta, apenas pergeñada en los Cantos de Maldoror… Hoy dan ganas de llorar y emborracharse o emborracharse y luego llorar, no importa el orden, porque no lo hay: es apenas una leyenda o un puto chiste… Hoy es un día de Death o Black Metal y vino y tafiles y mariguana… El mundo cambiará o no, In sha’Allah… Mañana acaso sea distinto… Bástele a cada uno su propio afán…. Hoy he venido a llorar, siguiendo en esto a Nietzsche (no por pantomima adolescente, ni siquiera por ser ídolo o modelo a seguir), la enfermedad metafísica que como especie nos asola y lastramos: hoy he venido a pedirle perdón a un caballo derrengado a golpes, aunque me vaya en ello la razón: hoy ha sido un día de cuchilladas a nuestro sustento, a nuestra madre y sus corales y su aterciopelada piel de plancton y su jardín de peces, y la humanidad sigue comiendo mierda y teniendo descendencia, y por eso lloro. Y sobre mi llanto lloro además, por no tener ni un hombro sobre quién llorarlo…
Hoy es como si alguien hubiera matado a puntapiés a un perro frente a mí, y yo no hubiera podido intervenir, y sólo veo los ojos del perro sucumbiendo al dolor mientras me miran suplicantes, y no puedo con esa puta imagen…