martes, 10 de septiembre de 2019

Let' s do nothing at all.


Let’s do nothing at all:

 and stop talking to each other
and asking why we should do so;
stop thinking, and even breaking down
the miscommunication
between brain and heart;
stop blinking and softly
shut down our eyelids
and ‘see’ how the outer world
fades away;
stop moving without struggling
with the flow
and remain like the stone
into the river;
stop hearing those beats
from the chest,
from the skull;
stop smiling but
letting the soul smile;
stop breathing… stop breathing,
‘til not air, but Spirit,
go through us…
Let’s not being, and try instead
to merge into Nothingness
and feel like Nothingness does…
just feel… only feel...

Let`s do nothing at all.


Ashes to ashes.




Days pass away and are born
again and again:
endless cycle of the same
fugitive dusk and dawn

whereof no god seems
to be noticed, but men –only men:
forsaken creatures by Creator’s hand then
feel, and become insensitive Teens

in the amidst of a hidden Paradise
equally plenty of Love and Cruelty
-chiefly run by the latter and Beauty-
whose blackened fate tells the dice!

“For dust thou art,
and unto dust shalt thou return”,
remains into their hearts like thorn and burn
their clay-made being, falling apart!


domingo, 8 de septiembre de 2019

                                                                                                                  A Vania. Con Amor.

Suicidio.

Escuecen las heridas de la lucha: una, que empezó treinta años antes en el albor apenas de mi primera infancia que conjugada con un temperamento osado y ávido en saber dieron origen a éste que rema con su nombre, atisbo de la Nada tan próximo a ser barrido por el hálito del Universo y secuestrado por su ADN tan semejante al del Perro; a este abanico de calamidades, digo, que nada sabe ni cree y cuyo epitafio ha escrito por adelantado en dentellados versitos y otros estambres de británica hechura, o sea, texto;
al paria entre filósofos y maldito entre poetas:
santos de cera derretidos
en el umbral de su esencia
y llevados al histrionismo
producto más del pedo de las Musas
que de sus cantos:
Obsecuencia aborrecible;


Al fumador de opioides sueños
y alcohólico sin remedio;
amigo de los perros
plantas
prostitutas
y borrachos
y los vellos del antebrazo de la Noche

al que nada debe y nada teme
-nunca fue el caso ni de uno ni de otro-.
y silbando va por la Vida;
a esta Mecha en cuerpo de Dinamita
reproduciendo una y otra vez el "Big-Bang" dentro de sí
tras las tinieblas de sus pupilas...
Rombo, Criminal y Santo por igual.


                                                                             &&&

hízoseme entonces
del Aserreín del Odio
y la plasta blanda
del Amor:

por Manos ensortijadas
y llenas de cicatrices

ayuntándose por Gracia
del escupitajo...

                                                                             &&&

Creo recordar que en alguna de las brillantes novelas de Auster se habla de casos humanos en que o bien intencionalmente o debido a otras circunstancias privados son del contacto con Lenguaje y humanos en sus más verdes años,  pues tal fue Mr White, rompiéndole con ello la madre a las superfluas disputas académicas en relación al "Tractatus"
Retroceder alguna vez hasta el estado
prístino y feral
en que ni el mismo viento Austral
posaría el índice
y ser por fin alguien en la Vida;
dejar de porfiar contra amigos invisibles
en un estado
de petrificada adolescencia:
maromas del festín
y alimento de palomas:

"¿Por que Tiempo invertido
en libros de tinta
y pródigos en eructos?",
me digo

Tuve que haber
cambiado de Dealer.

Mis arrebatos de idiotismo
los llevo en las costuras
tal flash de cámara
o cosquilleo en la espina:
el más enjuto día
que jamás nadie haya vivido,
y largos a veces
como el luengo rostro del Insomnio;

putazo de Box Thai
agudo y tétrico
cual tétrica putada
o hueso roto
o coágulo en arteria

                                                                               &&&

(Cuando mi Cartal Astras
en esto era específica:

"¡sera asesino!;
morirá en la horca---"

maldita, maldita sea...

Creo haberme arrojado
a los brazos del Vacío
y que Atlas no carga al mundo
sino que adosado
flota con él
cual aquí es zozobra inmensa
en la inmensa Mar:
pues pensar podría Aquél
que nos sostenemos a una tabla
cuando es caso contrario:
que nos aterra sumergirnos
y a tabla endeble aferrarnos.

                                                                                &&&

Concupiscencia mentales
que dan origen a la Guerra
y huestes de Troya
y lloran sobre tratados de Paz
y fingen odiar al Hombre en su conjunto
mientras escrutan al Rey desnudo
que atraviesa al pueblo X...

El gatillo es un muslo femenino.

jueves, 16 de mayo de 2019

Teoría del Yo.


Y debajo de mí hubo más yo. Y encima, y a  izquierda y derecha.
Nada más que yo, ahí donde hui; donde pensaba no ser encontrado:,
y entre el océano y yo hubo más yo,
y entre las mujeres y yo hubo más yo,
y entre la ciencia y yo hubo más yo,
y más allá de las drogas había más yo,
y quizás la Muerte…

Cierra los ojos y habrás yo; ábrelos, y otro tanto tendrás…
rómpete los huesos
—haz rechinar los dientes—,
o muda de ropa, de sexo, de país, de religión
o partido político:
habrá yo allí donde mirares:
del otro lado del ojo.

Un grandísimo yo insignificado
que yace dormido, ebrio, vomitado,
sobre su propia diarrea,
y que en sus alucinaciones
busca sentido
y muletas.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Cuando el sentido se para de cabeza.



Sólo el ruido de la sangre palpitando en mis sienes, en esa galería tan parecida a la piel cetrina del cadáver rodeado de deudos ahogados en la fatuidad del silencio y las meditaciones corriendo como piojos famélicos: de puños crispados y mangas previamente humedecidas con acetosas lágrimas y su interior tan solidificado y mugriento: heme allí de pie, en esa atmósfera tan pervertida por la solemnidad y la blancura ígnea de sus dientes de escualo… frente a la “Composition en rouge, jaune, bleu et noir” de Mondrian, a escasos 50 centímetros, yo allí; más aquél sostenido únicamente del ángulo derecho en relación a nuestra apreciación “normal” de la obra, de modo que el tema central hace un rombo perfecto así como el cuadro negro contiguo, y el resto de las composiciones no desencaja a primera vista del conjunto y hasta llega a gustar, empero, algo en mí  hinca sus uñas, rasgándome desde dentro, y creo saber que, después de todo, aquello no puede ser sino un juego divertido… Un juego, por otra parte, demasiado fácil, si no se consideraran las inherentes posibilidades lúdicas de ésta, nuestra apreciación normal, y su estúpida manía de hacernos introducir la cabeza en el cuadro a condición de hacerlo desde su perspectiva de “cuadro”…

 Sólo el ruido palpitando en mis sienes en esa galería inmaculada hasta el punto de mostrar el enmierdadero subyacente a través de sus arterias marrones y dedos mojigatos, atascado en un juego de dados mental que había empezado ganando y a la sazón me habría ya costado tres cuartas partes de sentido común (cuyo cuerpo costroso hacía un sonido como de eructo de borracho al ser arrancado de su basamento encefálico y la baba que dejaba caer siendo levantado el de una jerga mojada): nadaba como en la fría placenta de la progenie planetaria, en esa gelatina, en esa expulsión de estornudo, en esa lama prístina y ubicua, y todo era como una sola cosa en medio del continente antártico…





jueves, 25 de octubre de 2018

Nudo.


Deposítase en la Tierra,
cargado de sueño,
alcaloides
y promesas
el pápado de la Noche…
Saetas aladas huyendo
del tremor y quejido
en los goznes
de la puerta
que se cierra
para no volver a abrirse
jamás.

¡Noche Persa,
sahumada de hachís
y velos de seda
y náufragos
en el hemisferio
occipital!
¡Pupila de Perro
diáfana
y calcinante!

 Sueños
alcaloides
y promesas
hechos pulpa:
Nuevo Comienzo.

                                                                *             *             *

Había una vez….
No, no es verdad…
Hay,
hay muchas criaturas abandonadas… Algunas jóvenes y algunas y tiernas como manos de vegetal… Pero algunas tan viejas, tan débiles, y llenas de roña e irrefutables sátrapas con todo y repúblicas como pulgas, y puteadas por la vida con todo y sus ígneas historiografías y juegos de manos; con costras y viruela que únicamente querrían hablar, pero todo se les atraganta, y sin embargo, todo lo dicen a sólo mirarlas: cariño, cansancio, culpa, abandono…. Circunstancia…. Porque los libros nada enseñan, amén los ojos, y la tristeza que se escurre en sus comisuras y condensada en lagañas viscosas como el Tiempo y el grito sobre la estopa de nuestra vida ordinaria, que va, y viene, y nunca deja de venir, en sus breaking news y nota roja: pirueta mellada por lágrima refulgente de un mirar apagado o cuerpo agonizante en la vía pública: tan allí y desafiante, y tan suya, al final… El peluche no acota a la axiología, por mucho que parezca…
                                                                 *             *             *

¿De cuántos kilos
la piedra
cuyo cabo opuesto
anuda nuestro cuello?
El Día
no puede esperar...


viernes, 19 de octubre de 2018

Entre el Cielo y la Tierra. Poema.

El día y su rugosidad,
cual párpado caído,
o verruga o elucubración instantánea...

o mordaza
en atragantada respuesta,
o vertiente que ni domina
ni podría columbrarse
sobre una ciudad cariada
e hierofánica:
incandescencia prematura...

La Noche y sus labios fruncidos:
lograda senectud del color Rojo
posado
sobre labios de papel albanene...
pestañas postizas
y apostasía
extraída, desde luego,
de las médulas
de la Melancolía...
¡falso profeta!

Y sin embargo, la Decadencia...

Como revólver vuelto a cargar
debe Uno
volverse a sí mismo
para ser
(AL FIN Y AL CABO)
pasto de nuestra hambruna,
Verde sobre la tumba,
y tibio como el aliento
licántropo
de la Ruptura primera...
y el tácito pacto.

¡Cama cultivada con acero y clavos,
y hormigas
y transversales tristezas!
¡Cadáver por herencia,
cadena feudal,
aborto oceánico
y espacial!
¡Aliento del mismo Demonio!
Haz girar ahora la Rueda
ceñida a tu acostumbrado
dudar...
y a tu sideral
premunición.
Y tu Amor en trizas...