lunes, 20 de agosto de 2018

Ética para Artistas.



A los Artistas.
A Nigredum Proyect.






Ética para artistas.

1. En fecundas y afortunadas ocasiones el artista deviene en su obra, y ésta, en concordancia con el momento meteórico de su eclosión, se erige ante un mundo expectante, más como espejo que tótem. Entonces debe ante todo reflejarlo nunca, pero nunca, fidedignamente. De otro modo se incurriría en  pecado abominable por su parte, cuyo imperativo debe encauzarlo, primeramente, a ser fiel a sí mismo: lograr en su persona y vástagos la forma, técnica y contenido, interpretación y emergencia  de cualquier otra descendencia futura, independientemente del éxito, fracaso, entendido y malentendido que suscite. Forzar el sentido de la corriente es suicida.

2. “Sinite parvulos a me, venite!”, hemos de decir: sin asco o remordimientos: sin prejuicios, sin homofobias o  xenofobias o  teratofobias: reconozcámosles paternidad y otorguémosles honesto beso sobre su frente ahíta de cicatrices y varicela, sobre sus miembros retorcidos de poliomielitis… en su sangre blanqueada por el VIH…
Con el mismo orgullo y paso arrogante con que conducimos a la más bella de nuestra hijas al altar…
Ebrios del mismo ahínco que nos constriñe como cerdos al el fango de los vicios…
Con la misma entrega de la albura de la nieve sobre las costras de la Tierra…
Seamos para con ellos causa de Andante Caballero: adarga de los expósitos y lisiados…

3. En cuanto a nuestras más afortunadas criaturas,
a la yerba verde sobre nuestro cutis de concreto,
a la Runa del Alfa-Beto,
al erótico dardo sobre la cristalina superficie que nos sitia, limita, y enjaula –fenoménicamente hablando-,
al eructo y posterior carcajada dentro del reloj de arena,
a la carmínea perífrasis sobre los párpados del discurso,
al voluptuoso bostezo de la más bella prostituta,
al Cantar de los Cantares a través de la jeringa con sedimentos de heroína, zambulléndose como gaviota en el azur de nuestras venas,
y los triunfos pugilistas del árbol:  batallas frente a las eras del mundo,
sus odas narradas en anillos
(¡nudillos!),
y sus galas pretéritas ya añejadas en corteza…
…y el fuego que encendemos con ella en nuestros templos vacantes de Dioses…
…Y el humo de cigarrillo que sube como implorante incienso a un cielo sin lengua…
Y en fin, el almibarado racimo de Electras que a diferencia de los plañidos del Señor de los aqueos nosotros gustosamente sacrificamos al carnal apetito del Destino… ¿habremos entonces espacio al más roedor de los sentimientos?

4. “Esclavos, no maldigamos la vida”, sin hurtar más rebanadas de un fruto podrido,
de un huerto avasallado y más fraternal al  burdel, aunque llevemos encajado al talón el clavo oxidado de la “originalidad”.
Antes bien, sea caverna interna que acoja nuestro descanso de murciélagos solipsistas, a fin de incubar bajo el calor de nuestras alas la próxima peste estética que asole el mundo,
la siguiente extinción masiva,
el Apocalipsis,
u orgánica pastilla cebada con los ungüentos de Perséfone…
Rechacemos tanto la ambiciosa precipitación como en sus incolegibles resultados, sin dejar de arrastrar el falo por el asfalto…

5. Temblor antes que Tierra.
¡Pan, Pan, Pan, Pan, Pan, Pan!
¡El corazón pide Pan!
¡El hígado quiere Pan!
¡El sistema linfático añora Pan!
¡Y el sistema nervioso no admite más nutrientes sino Pan!
¡Y en medio de la sinapsis hay Pan!
Con su flauta y cabras… ¡Y la sociedad de los hombres cae de hinojos ante un Pastor!
Nuestro temblor con bolígrafo en mano ha de obedecer al Dios Pan, al narrar las voces de socorro sobre la Tierra;

y la desfiguración sobre la cara de los Hombres
en el discurrir de las Hormigas.

6. Cielo y Nubes: el Busto de Isis.
En semejantes Pezones hincamos los dientes.

7. De la amada sobre el dorso, un Amor  
enamorado, hiriólo saeta
propia, curiosa  y en Divino Dolor
de mundana carne, nave veleta:

¡Psiches, desesperada, Amor muerta
eres!! De ponzoña y mortal influjo,
Miedo, temblor y Dolor te sedujo
el Amor: erguida natura yerta

en brazos del Insomnio, ¡oh, reflujo,
oh ya puerta! De Amor que comparece
enamorado amante que sedujo

al Alma que se oculta y resplandece.
Eres, Amor, lo que a Paris condujo
al Celo o la Sangre que enardece.

8. Sea la sandalia de Empédocles la reliquia fundacional.
La metaforización del clímax conceptual  que violente el cráneo de los simios inteligentes…
Y surja la fórmula química del Vacío….
Y la desnudez de la Nada…
Y el Periférico de la Belleza alrededor de su cabeza plateada…

9. Finalmente, Artista:
a) No deberás macerar tu grano dorado bajo muelas de azogue;
b) ni ostentar desapercibida grisura por purpúreo manto;
c) u ofuscarte en el juego de “las escondidillas” mientras apuestas con “dados cargados”
Dios-Bestia.
Cielo-Tierra,
Palabra-Silencio.
Caminar en cuerda transversal.
Y si caes,
¡levántate!


 

domingo, 19 de agosto de 2018

Palabra. Poema.

No fue tu sexo de tinta recubierto con la espuma de Venus, ni tu nacimiento olímpica obra, mas Digresión y Balbuceo Hospicio y Simiente de tu contingente natura, Palabra... Palabra sólo dicha para sujetarla, estrujarla y romperla, hasta hacerle botar las líquidas entrañas tan semejantes a gasolina sobre el rescoldo de hierro al rojo que nos atraviesa la laringe. Laringe como pista de caballos... Équidos de patas agudas, tuertos de ambos ojos, e irascibles jockeys sujetándolos con alambre de púas... En carrera por el primer premio:
un arma bacteriológica
para limpiar la poliomielitis planetaria,

o cedazo malva que delate a la flema verde,
la lápida venérea
que grabe tu último suspiro políglota.

sábado, 18 de agosto de 2018

Y ya por último -y con esto me dejo de joder-, un grupito de poemas que si bien no merecía ser exhumado, tampoco cruelmente dejado a la suerte de la podredumbre y el polvo...
Ni los edité...
Ni los releí...
Me he dejado dominar por patética e injustificada nostalgia, a la cual, si bien soy proclive, también rebelde...
Última vez, pues...
Espero gusten a más de un benévolo lector o lectora...
Abrazo cordial.




Parte de aquí a otro lado,
ósculo incandescente
que en tu insipiencia arrullas
al más túrgido
y trágico
de los precipicios…

Parte de aquí a otro lado,
licántropo jadeo
en el menguante de mis pupilas;
famélica bestia de saturnal estirpe;
útero en donde se cuecen
los delirios de los hombres…

Parte de aquí a otro lado,
ebullición nuclear
del fondo de mis venas;
latidos a contrarreloj
que a mi corazón agitan;
aleteo febril,
zumbido de la Noche,
cenit de mi pena…

Márchate y lleva contigo
el áureo patíbulo
con su seductora soga
que cual meretriz
al juicio incita
a sofocarse en los vahos
de su sexo cargado
de perfumes parisinos…
En sus risas cristalinas…
¡Algodonosa necrosidad
preñada de oráculos
que surcas las puertas
de mi cielo escarpado!

Mutación creciente
en la sima de mis moléculas,
trueno mustio y prolongado
en cuyo fragor sucumben
con crujido cavernoso,
con alarido mitigado
sus ajadas paredes
ahítas de niebla…

¡Parte de aquí a otro lado,
soterrado flujo de reloj de arena...
Mendaz letanía
apenas consumada!,
y sólo deja tras de ti
unos restos exhumados… * * *

¿Trocasteis azadón y arado,

oh soldado,

por botas, casco, balas

y una M-16?

¡Volver pueden tus alas

a tu Tierra

(pezón añorante)!,

¿no lo veis?

* * *

De equinoccio

rozagantes despertares,

de lascivia

tus yantares...

En tu bulbo

un ígneo crepitar,

¡Amapola!:

ensoñar.

* * *
Musa,
cierto estoy que conoces las causas y consecuencias mundanas de la pretérita y legendaria guerra entre aqueos y troyanos, ¿pues no es a ti a quien primeramente invoca Homero al dar relación de ello?
"Canta, ¡oh Musa!, la funesta cólera del Pélida Aquiles...",
suscitada en la contienda sotenida con el Átrida tirano por la posesión de la esclava Briseida; y también seguro que conoces sus divinos orígenes, cuando Eris, omitida de la lista de convidados en ocasión de las nupcias de Peleo y la nereida Tetis, arroja su dorada manzana destinada "a la más Bella", generando la discordia y lucha entre Hera, Palas y Afrodita por su posesión, y que sólo la intervención oportuna de Zéus haciendo mediar el imparcial juicio del priámida Paris en cuanto a quién justamente pertenecía el codiciado fruto, hiciera que, por un lado, éste recayera en las manos de la risueña Afrodita - a cuya promesa del amor de la bella Helena se inclinó la balanza del mortal juez-, y por otro, la guerra no se desatace en el Olimpo, sino en las costas de Ilión por sangriento espacio de diez años...
Retirados de este mundo los dioses griegos y los rijosos aqueos y troyanos , y con ellos la Discordia -aunque a ésta de vez en vez se le llega a ver en busca de su preciado fruto por toda la faz de la Tierra- , nos queda la Manzana, en donde aún puede leerse en su áurea superficie: 'Kαλλίστῃ'...
Así pues, llegado es el momento de devolverla a su legítima propietaria: ¡tómala! * * *
Estamos en un dilema, una encrucijada,un callejón sin salida... atascados en una antinomia, en el delta de la Razón y el Corazón, de la Carne y el Vino, en la montaña rusa del desequilibrio mental y emocional... suscitado todo aquello por las curvas de una Guitarra, por su sexo de paloescrito, por sus metálicas vísceras, por su voz bicéfala a través de la cual Euterpe y Erato se depravan...
...Mi amigo y yo estamos inconsolables...
* * *
El Alma brota en una felicidad tan chiquita como inconmensurable: es un Universo que se parece tanto a una célula, donde el Todo y la nada se dan la mano. ¡Como la canción perfecta!, que no será para todo mundo, ¡y que te da igual, porque sabes, en el fondo, que sólo fue escrita para ti! Al menos eso es lo que yo veo en la mirada hinchada, henchida de felicidad: dos globos a punto de reventar en un Domingo por la niñez. Sí, la felicidad es asunto para duros: ¿quién resistirá los embates, o las mordidas del amante en el furtivo encuentro cuyo tiempo corre a contrapelo? Sí, se va, como nube... como polvo... ¿pero mientras? La Felicidad tiene la ontología del Universo y de la célula, y por eso es complicada.
Me gusta la gente feliz, pero feliz de verdad: que no es de su sonrisa, sino de sus ojos, de donde parece que, inevitablemente, el Alma brota...
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Apostaré con valor 4 segmentos de mis silencios a que:
i) Mañana lloverá, o
ii) Que mañana no.
Así que no pierdo, y continúo apostando...
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La absoluta lucidez se parece al reflejo que devuelve una gota de sudor escurriendo por la ansiosa frente de una anciana pasoneada con farlopa, y la total confusión, al susurro de las montañas de la Sierra Madre cuando tratas de llegar al inasequible punto de la distensión colectiva.
Esta noche de Primavera parece una ansiosa virgencita de 40 años esperando a su primer hombre, el Verano. Hay electricidad por todas partes.
Y del silencio chicho que sólo se hace presente cuando va a ocurrir un terremoto: como la premonición de un nacimiento, como una flor a punto de menstruar , como el desafiante surgimiento del nuevo edificio penetrando el himen del paisaje, o como el aleteo de una feliz avispa secuestrándose al grillo para cometer un adulterio... Pasa. Todo pasa cuando la agitación de dos cuchillos rompen la calma del aire... Un cuchillo puede, bien visto, ser lo más romántico del mundo: el desafío del Entero, para crear las dos mitades que, tarde o temprano -e irremediablemente- tenderán a buscarse. No es el Cuchillo, sino la inaudita perseverancia de la idiotez humana, quien cometerá el error de querer juntar lo irreconciliable, o que al fin -y mal fin, ¡y por fin!- sesga y crea... he ahí la antinomia. Que nos repugne, es asunto inacabado... Al Principio fue la idiotez... en medio también... y al final... pues quizás... Lo que es claro, es que al final es borrascoso...
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Cantinflas... / ... fue un hijueputa metafísico incomprendido de los cojones. Un tipo de cuidado. Un tipo como pocos. Un maldito solitario. Un... un.... / Wittgenstein llevaba razón: cuando el lenguaje no alcaza, uno tiende a cantiflear... Y así, sin comillas, dado que la todopoderosa RAE lo acepta.
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"¡Escuchen:...".
Y he ahí lo mejor de mi poesía.
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Yace a lo largo de mi Alma algo que como un chicle pisado, a fuerza de estirones, se parece cada vez más al Amor. aferrado, irrompible: cabronamente poderoso, quiero decir (¿si?). Una cosa de respeto, y de desdén a la vez: pues como el Amor, apuesta por nuestras cabezas...
Uno añora de cenicero, o de portavasos, la rizada testa de Cupido. ¡Qué original! ¡Qué poca madre! ¡Escalpar al Amor!
'Uste' tiene cara de sugerencia...', díjole el Cuerpo al Alma. Y aquélla, como la mujer perfecta, que se sonroja ( en forma harto sexy), y le respode: 'Uste', como que me achicharra...'...
Y quién sabe qué fue después...
Nunca se sabe... Pero lo más probable, es que terminaron hoteleados...
Hoy, en esta noche solemne de angustiosa Primavera, no diré, sino repetiré, el más jodido perogrullo: 'Ama, y haz lo que quieras...'... / Primer principio de una Ética insinuada: 'Es el jodido Amor la respuesta..., con todo y sus cartas bajo la manga, con todo y sus cagadas: ¡Un árbol, una mosca!'.
Puede entonces ser el Cuchillo lo más romántico del Mundo: genera dos mitades, que tarde o temprano, querrán buscarse...
____
"Sudarás por el Pan que te llevares a la boca".
Qué Cabrón... qué Cabrón...
Pero bien visto, nos dejó vacante el aspecto del Vino... * * *
¡Hastío, hastío,
contrapeso vital
en el ojo animal,
corazón baldío!

Con mano criminal
y con labio impío
a Machado frío
silencio sepulcral

diste en catadura.
En su mismo luto
probó de tu fruto
no sin amargura,

¡contenido esputo!
Mundo que fractura
Voluntad madura
según ojo hirsuto

que supo comprender
tu letal influjo.
Dolor introdujo
junto a tu padecer:

menguando tu embrujo.
Schopenhauer ayer
quiso de ambos beber,
¡tu hiel lo redujo!

Delia in awe. Poem.

Now comes another oldie, but this time in English... ‘Twasn’t And there caught
a thorn you were without
but in a blown being
the sun world, sought
what on the edge by
brought you of a stone an open
from but hole,
the fog all in all a famelic
of you hawk or
your thoughts in awe sort of...
unexpectedly... and suddenly eagerly!

A la Mosca. Poema.




Un poema ya viejito, que tal vez no debí ya haber rescatado... Y sin embargo la hermana Mosca, tan detestada por el género humano, cuya sola presencia alada tantos improperios y maldiciones levanta, lo merece...





Granate salpicando
ambos circones:
incrustadas gemas,
tus ojos saltones;

del Sol derrites
la bilis:
tus alas devuelven
el Arcoiris...

Póstranse a ti
númenes y frailes,
¡oh emperatriz
de los aires!

Bien lo sabía aquél
a quien todas las cosas
evocabas:
yertos párpados en fosas...

Y cuando en tierra
posas tus ínclitos
brazos morenos,
no hay vinos
o manjares,
curadas carnes
sepulcrales,
frutos tiernos,
que aquéllos
no brecen,
que no delecten
a tu lengua
delicatessen.

Atesoras nutrida
jungla de sabores:
¡beldad alada
de todos colores!

¡Napoleón de los cielos,
Pantagruel del yantar,
<<Bocatto di Cardinale>>,
exiges con tu zumbar!




domingo, 12 de agosto de 2018

León.




A León Guanajuato.
A sus mujeres… es decir,
a Óluba. A Karen. Y sobre todo,
a su Luz.


No sabía del silencio sideral en el Bajío leonés: aquí cada gota de lluvia es perfectamente diferenciable una de otra. Y cada suceso adquiere propia forma y consistencia (apurándome, diría “personalidad”), de modo que la percusión pluvial no es igual a su discurrir ya en tierra, o el siseo del viento en carambola contra las copas de los árboles y su prodigioso “castañear de dientes”; tampoco el eléctrico aullido de perro que de parte a parte lo atraviesa…
Aquí en el Bajío parece incluso sentirse, a poco de atender y concentrarse en ello, hasta la rotación planetaria y la serena respiración bajo la camisa negra del universo que, aunque dormido, no por ello menos vivo…

¿Cómo puede un ciudad, que en esencia es bullicio, ser tan fácilmente deglutida, apisonada y consumida por el hálito plutónico de la inconmensurable bóveda celeste que cual errabundo osario, definitivo vaticinio, o la espada de Damocles sobre ella se cierne? ¿Cómo puede la ciudad de León y sus cientos de miles de habitantes abandonarse a tan profundo sueño cuando parecen ser al mismo tiempo el eje y polea de todos los tácitos cataclismos cósmicos sin apenas hacer más aspaviento del que haría el recién nacido cuando en las simas de su prístina subconciencia es dulcemente adosado contra el seno en vela de una madre primeriza?

Lo que aquí ocurre es a la par insólito e increíble, y rechaza por linaje, osadía o derecho propio réplica o parangón  con los estrepitosos eructos de cualquier otra ciudad tambaleante y ebria de espectaculares, desniveles y kilómetros por hora cuyas escleróticas arterias y avenidas principales  conducen tan sólo a los anhelantes jadeos de la enfermedad terminal o del más perfecto desvarío…

¡Y ufanarse encima, en su cantinesco folklore, de que aquí, “la vida no vale nada”, cuando su “yo” quiere decir: el filtro a través del cual se purifican o contaminan de una forma bastante específica los efluvios del Ser!











                                                                                                

viernes, 10 de agosto de 2018

A la Tarde (poema).


Concentrada

en áurea lágrima,

la Promesa de la Fiesta Eterna

(pendiente rosario

de refulgentes diamantes

a su cuello moreno)

está.


Y de las criaturas,

crecientes sombras

(negros pañuelos

que desde el puerto)

ondean.