No fue tu sexo de tinta recubierto con la espuma de Venus,
ni tu nacimiento olímpica obra,
mas Digresión y Balbuceo
Hospicio y Simiente
de tu contingente natura,
Palabra...
Palabra sólo dicha para sujetarla, estrujarla y romperla, hasta hacerle botar las líquidas entrañas tan semejantes a gasolina sobre el rescoldo de hierro al rojo que nos atraviesa la laringe.
Laringe como pista de caballos...
Équidos de patas agudas,
tuertos de ambos ojos,
e irascibles jockeys sujetándolos
con alambre de púas...
En carrera por el primer premio:
un arma bacteriológica
para limpiar
la poliomielitis planetaria,
o cedazo malva
que delate
a la flema verde,
la lápida venérea
que grabe
tu último suspiro
políglota.
¿Por qué ser un filósofo frustrado (un Sócrates luchando contra sus inclinaciones poéticas) cuando se puede ser algo más grande, como un poeta frustrado? ¿Que "la fe mueve montañas"? ¡Bah! La falta de fe mueve hombres... Y los transforma en héroes... Y esa condición los hace superar en estatura y masa a las montañas... No hay acto más libre que el de Pensar. No ha nacido ejército en la Tierra capaz de subyugarlo. Pienso, luego soy libre.
domingo, 19 de agosto de 2018
sábado, 18 de agosto de 2018
Y ya por último -y con esto me dejo de joder-, un grupito de poemas que si bien no merecía ser exhumado, tampoco cruelmente dejado a la suerte de la podredumbre y el polvo...
Ni los edité...
Ni los releí...
Me he dejado dominar por patética e injustificada nostalgia, a la cual, si bien soy proclive, también rebelde...
Última vez, pues...
Espero gusten a más de un benévolo lector o lectora...
Abrazo cordial.
Ni los edité...
Ni los releí...
Me he dejado dominar por patética e injustificada nostalgia, a la cual, si bien soy proclive, también rebelde...
Última vez, pues...
Espero gusten a más de un benévolo lector o lectora...
Abrazo cordial.
Parte de aquí a otro lado,
ósculo incandescente
que en tu insipiencia arrullas
al más túrgido
y trágico
de los precipicios…
Parte de aquí a otro lado,
licántropo jadeo
en el menguante de mis pupilas;
famélica bestia de saturnal estirpe;
útero en donde se cuecen
los delirios de los hombres…
Parte de aquí a otro lado,
ebullición nuclear
del fondo de mis venas;
latidos a contrarreloj
que a mi corazón agitan;
aleteo febril,
zumbido de la Noche,
cenit de mi pena…
Márchate y lleva contigo
el áureo patíbulo
con su seductora soga
que cual meretriz
al juicio incita
a sofocarse en los vahos
de su sexo cargado
de perfumes parisinos…
En sus risas cristalinas…
¡Algodonosa necrosidad
preñada de oráculos
que surcas las puertas
de mi cielo escarpado!
Mutación creciente
en la sima de mis moléculas,
trueno mustio y prolongado
en cuyo fragor sucumben
con crujido cavernoso,
con alarido mitigado
sus ajadas paredes
ahítas de niebla…
¡Parte de aquí a otro lado,
soterrado flujo de reloj de arena...
Mendaz letanía
apenas consumada!,
y sólo deja tras de ti
unos restos exhumados…
* * *
¿Trocasteis azadón y arado,
oh soldado,
por botas, casco, balas
y una M-16?
¡Volver pueden tus alas
a tu Tierra
(pezón añorante)!,
¿no lo veis?
* * *
De equinoccio
rozagantes despertares,
de lascivia
tus yantares...
En tu bulbo
un ígneo crepitar,
¡Amapola!:
ensoñar.
* * *
Musa,
cierto estoy que conoces las causas y consecuencias mundanas de la pretérita y legendaria guerra entre aqueos y troyanos, ¿pues no es a ti a quien primeramente invoca Homero al dar relación de ello?
"Canta, ¡oh Musa!, la funesta cólera del Pélida Aquiles...",
suscitada en la contienda sotenida con el Átrida tirano por la posesión de la esclava Briseida; y también seguro que conoces sus divinos orígenes, cuando Eris, omitida de la lista de convidados en ocasión de las nupcias de Peleo y la nereida Tetis, arroja su dorada manzana destinada "a la más Bella", generando la discordia y lucha entre Hera, Palas y Afrodita por su posesión, y que sólo la intervención oportuna de Zéus haciendo mediar el imparcial juicio del priámida Paris en cuanto a quién justamente pertenecía el codiciado fruto, hiciera que, por un lado, éste recayera en las manos de la risueña Afrodita - a cuya promesa del amor de la bella Helena se inclinó la balanza del mortal juez-, y por otro, la guerra no se desatace en el Olimpo, sino en las costas de Ilión por sangriento espacio de diez años...
Retirados de este mundo los dioses griegos y los rijosos aqueos y troyanos , y con ellos la Discordia -aunque a ésta de vez en vez se le llega a ver en busca de su preciado fruto por toda la faz de la Tierra- , nos queda la Manzana, en donde aún puede leerse en su áurea superficie: 'Kαλλίστῃ'...
Así pues, llegado es el momento de devolverla a su legítima propietaria: ¡tómala!
* * *
Estamos en un dilema, una encrucijada,un callejón sin salida... atascados en una antinomia, en el delta de la Razón y el Corazón, de la Carne y el Vino, en la montaña rusa del desequilibrio mental y emocional... suscitado todo aquello por las curvas de una Guitarra, por su sexo de paloescrito, por sus metálicas vísceras, por su voz bicéfala a través de la cual Euterpe y Erato se depravan...
...Mi amigo y yo estamos inconsolables...
* * *
El Alma brota en una felicidad tan chiquita como inconmensurable: es un Universo que se parece tanto a una célula, donde el Todo y la nada se dan la mano. ¡Como la canción perfecta!, que no será para todo mundo, ¡y que te da igual, porque sabes, en el fondo, que sólo fue escrita para ti! Al menos eso es lo que yo veo en la mirada hinchada, henchida de felicidad: dos globos a punto de reventar en un Domingo por la niñez. Sí, la felicidad es asunto para duros: ¿quién resistirá los embates, o las mordidas del amante en el furtivo encuentro cuyo tiempo corre a contrapelo? Sí, se va, como nube... como polvo... ¿pero mientras? La Felicidad tiene la ontología del Universo y de la célula, y por eso es complicada.
Me gusta la gente feliz, pero feliz de verdad: que no es de su sonrisa, sino de sus ojos, de donde parece que, inevitablemente, el Alma brota...
_____
Apostaré con valor 4 segmentos de mis silencios a que:
i) Mañana lloverá, o
ii) Que mañana no.
Así que no pierdo, y continúo apostando...
_____
La absoluta lucidez se parece al reflejo que devuelve una gota de sudor escurriendo por la ansiosa frente de una anciana pasoneada con farlopa, y la total confusión, al susurro de las montañas de la Sierra Madre cuando tratas de llegar al inasequible punto de la distensión colectiva.
Esta noche de Primavera parece una ansiosa virgencita de 40 años esperando a su primer hombre, el Verano. Hay electricidad por todas partes.
Y del silencio chicho que sólo se hace presente cuando va a ocurrir un terremoto: como la premonición de un nacimiento, como una flor a punto de menstruar , como el desafiante surgimiento del nuevo edificio penetrando el himen del paisaje, o como el aleteo de una feliz avispa secuestrándose al grillo para cometer un adulterio... Pasa. Todo pasa cuando la agitación de dos cuchillos rompen la calma del aire... Un cuchillo puede, bien visto, ser lo más romántico del mundo: el desafío del Entero, para crear las dos mitades que, tarde o temprano -e irremediablemente- tenderán a buscarse. No es el Cuchillo, sino la inaudita perseverancia de la idiotez humana, quien cometerá el error de querer juntar lo irreconciliable, o que al fin -y mal fin, ¡y por fin!- sesga y crea... he ahí la antinomia. Que nos repugne, es asunto inacabado... Al Principio fue la idiotez... en medio también... y al final... pues quizás... Lo que es claro, es que al final es borrascoso...
____
Cantinflas... / ... fue un hijueputa metafísico incomprendido de los cojones. Un tipo de cuidado. Un tipo como pocos. Un maldito solitario. Un... un.... / Wittgenstein llevaba razón: cuando el lenguaje no alcaza, uno tiende a cantiflear... Y así, sin comillas, dado que la todopoderosa RAE lo acepta.
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"¡Escuchen:...".
Y he ahí lo mejor de mi poesía.
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Yace a lo largo de mi Alma algo que como un chicle pisado, a fuerza de estirones, se parece cada vez más al Amor. aferrado, irrompible: cabronamente poderoso, quiero decir (¿si?). Una cosa de respeto, y de desdén a la vez: pues como el Amor, apuesta por nuestras cabezas...
Uno añora de cenicero, o de portavasos, la rizada testa de Cupido. ¡Qué original! ¡Qué poca madre! ¡Escalpar al Amor!
'Uste' tiene cara de sugerencia...', díjole el Cuerpo al Alma. Y aquélla, como la mujer perfecta, que se sonroja ( en forma harto sexy), y le respode: 'Uste', como que me achicharra...'...
Y quién sabe qué fue después...
Nunca se sabe... Pero lo más probable, es que terminaron hoteleados...
Hoy, en esta noche solemne de angustiosa Primavera, no diré, sino repetiré, el más jodido perogrullo: 'Ama, y haz lo que quieras...'... / Primer principio de una Ética insinuada: 'Es el jodido Amor la respuesta..., con todo y sus cartas bajo la manga, con todo y sus cagadas: ¡Un árbol, una mosca!'.
Puede entonces ser el Cuchillo lo más romántico del Mundo: genera dos mitades, que tarde o temprano, querrán buscarse...
____
"Sudarás por el Pan que te llevares a la boca".
Qué Cabrón... qué Cabrón...
Pero bien visto, nos dejó vacante el aspecto del Vino...
* * *
¡Hastío, hastío,
contrapeso vital
en el ojo animal,
corazón baldío!
Con mano criminal
y con labio impío
a Machado frío
silencio sepulcral
diste en catadura.
En su mismo luto
probó de tu fruto
no sin amargura,
¡contenido esputo!
Mundo que fractura
Voluntad madura
según ojo hirsuto
que supo comprender
tu letal influjo.
Dolor introdujo
junto a tu padecer:
menguando tu embrujo.
Schopenhauer ayer
quiso de ambos beber,
¡tu hiel lo redujo!
Delia in awe. Poem.
Now comes another oldie, but this time in English...
‘Twasn’t And there caught
a thorn you were without
but in a blown being
the sun world, sought
what on the edge by
brought you of a stone an open
from but hole,
the fog all in all a famelic
of you hawk or
your thoughts in awe sort of...
unexpectedly... and suddenly eagerly!
A la Mosca. Poema.
Un poema ya viejito, que tal vez no debí ya haber rescatado... Y sin embargo la hermana Mosca, tan detestada por el género humano, cuya sola presencia alada tantos improperios y maldiciones levanta, lo merece...
Granate salpicando
ambos circones:
incrustadas gemas,
tus ojos saltones;
del Sol derrites
la bilis:
tus alas devuelven
el Arcoiris...
Póstranse a ti
númenes y frailes,
¡oh emperatriz
de los aires!
Bien lo sabía aquél
a quien todas las cosas
evocabas:
yertos párpados en fosas...
Y cuando en tierra
posas tus ínclitos
brazos morenos,
no hay vinos
o manjares,
curadas carnes
sepulcrales,
frutos tiernos,
que aquéllos
no brecen,
que no delecten
a tu lengua
delicatessen.
Atesoras nutrida
jungla de sabores:
¡beldad alada
de todos colores!
¡Napoleón de los cielos,
Pantagruel del yantar,
<<Bocatto di Cardinale>>,
exiges con tu zumbar!
domingo, 12 de agosto de 2018
León.
A León Guanajuato.
A sus mujeres… es decir,
a Óluba. A Karen. Y sobre todo,
a su Luz.
No sabía del silencio sideral en el Bajío leonés: aquí cada gota de lluvia es perfectamente diferenciable una de otra. Y cada suceso adquiere propia forma y consistencia (apurándome, diría “personalidad”), de modo que la percusión pluvial no es igual a su discurrir ya en tierra, o el siseo del viento en carambola contra las copas de los árboles y su prodigioso “castañear de dientes”; tampoco el eléctrico aullido de perro que de parte a parte lo atraviesa…
A sus mujeres… es decir,
a Óluba. A Karen. Y sobre todo,
a su Luz.
No sabía del silencio sideral en el Bajío leonés: aquí cada gota de lluvia es perfectamente diferenciable una de otra. Y cada suceso adquiere propia forma y consistencia (apurándome, diría “personalidad”), de modo que la percusión pluvial no es igual a su discurrir ya en tierra, o el siseo del viento en carambola contra las copas de los árboles y su prodigioso “castañear de dientes”; tampoco el eléctrico aullido de perro que de parte a parte lo atraviesa…
Aquí en el Bajío parece incluso sentirse, a poco de atender
y concentrarse en ello, hasta la rotación planetaria y la serena respiración
bajo la camisa negra del universo que, aunque dormido, no por ello menos vivo…
¿Cómo puede un ciudad, que en esencia es bullicio, ser tan fácilmente deglutida, apisonada y consumida por el hálito plutónico de la inconmensurable bóveda celeste que cual errabundo osario, definitivo vaticinio, o la espada de Damocles sobre ella se cierne? ¿Cómo puede la ciudad de León y sus cientos de miles de habitantes abandonarse a tan profundo sueño cuando parecen ser al mismo tiempo el eje y polea de todos los tácitos cataclismos cósmicos sin apenas hacer más aspaviento del que haría el recién nacido cuando en las simas de su prístina subconciencia es dulcemente adosado contra el seno en vela de una madre primeriza?
Lo que aquí ocurre es a la par insólito e increíble, y rechaza por linaje, osadía o derecho propio réplica o parangón con los estrepitosos eructos de cualquier otra ciudad tambaleante y ebria de espectaculares, desniveles y kilómetros por hora cuyas escleróticas arterias y avenidas principales conducen tan sólo a los anhelantes jadeos de la enfermedad terminal o del más perfecto desvarío…
¡Y ufanarse encima, en su cantinesco folklore, de que aquí, “la vida no vale nada”, cuando su “yo” quiere decir: el filtro a través del cual se purifican o contaminan de una forma bastante específica los efluvios del Ser!
¿Cómo puede un ciudad, que en esencia es bullicio, ser tan fácilmente deglutida, apisonada y consumida por el hálito plutónico de la inconmensurable bóveda celeste que cual errabundo osario, definitivo vaticinio, o la espada de Damocles sobre ella se cierne? ¿Cómo puede la ciudad de León y sus cientos de miles de habitantes abandonarse a tan profundo sueño cuando parecen ser al mismo tiempo el eje y polea de todos los tácitos cataclismos cósmicos sin apenas hacer más aspaviento del que haría el recién nacido cuando en las simas de su prístina subconciencia es dulcemente adosado contra el seno en vela de una madre primeriza?
Lo que aquí ocurre es a la par insólito e increíble, y rechaza por linaje, osadía o derecho propio réplica o parangón con los estrepitosos eructos de cualquier otra ciudad tambaleante y ebria de espectaculares, desniveles y kilómetros por hora cuyas escleróticas arterias y avenidas principales conducen tan sólo a los anhelantes jadeos de la enfermedad terminal o del más perfecto desvarío…
¡Y ufanarse encima, en su cantinesco folklore, de que aquí, “la vida no vale nada”, cuando su “yo” quiere decir: el filtro a través del cual se purifican o contaminan de una forma bastante específica los efluvios del Ser!
viernes, 10 de agosto de 2018
A la Tarde (poema).
Concentrada
en áurea lágrima,
la Promesa de la Fiesta Eterna
(pendiente rosario
de refulgentes diamantes
a su cuello moreno)
está.
Y de las criaturas,
crecientes sombras
(negros pañuelos
que desde el puerto)
ondean.
jueves, 2 de agosto de 2018
Soneto al siglo. Poema.
¿Estará la historia de éste nuestro siglo
condenada a ser escrita en tinta negra,
o en regúrgito o reflujo de quimera
prosternado el juicio, franco desarreglo
de una vela que alumbrara... sólo cera...
cual esputo del dieciocho en su Vestiglo?
¡Oh numen posmoderno! ¡tu regla reglo,
rompo y desafío! Dicen: "¡Vaya era!",
quienes conmigo callar no saben nunca
lo que a cordura y sentimiento concierne:
cuya boda por mandato no fue trunca
de adulterio con pantalla al que retiene
tecnológico onanismo, que bifurca
al Hombre y su Sino, ¡e idiota mantiene!
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