martes, 3 de febrero de 2026

Poema

Ahora:
¿Quién fue la maldita
quien dejó tras paso trémulo
mi corazón de arena

y mi pulso de felino
sofocado
en esta noche sin fin,
inaudita y despoblada?
¿Quién? Para tatuar su puerta
con los sigilos de mi desprecio...

poema

Me di cuenta que era Poeta
cuando los dolores específicos 
cedieron a los generales
y cósmicos
e inequiparables 

cuando el derrumbamiento celular
dio paso al cáncer 
–que crece y crece y crece,
en "loop" desquiciado 

y yo, yo
me desfundaba sobre la realidad
en vómito inaudible 
sobre mí mismo 
llegando al ser,
maldito 
o bendito Ser.

Me di cuenta que soy Poeta
cuando masticaba ardientes 
los clavos ferrosos al rojo
y crié un avispero
sobre mis hombros pegajosos
y las palabras 
miel amarga fueron 

y mis segundos
perico blanco y salpicado
y las nubes tálamo inaudible.

Pero el Sueño, oh,
torniquete.

Me di cuenta que era Poeta 
cuando los libros 
resbalaban por mis dedos
como manteca
y mi interés volaba al inmarcesible mar
pájaro ráudo y recalcitrante al fin.

Y también me di cuenta que lo era, Poeta
lleno de lagañas en los ojos
como potencias del ser
cuando cierta fiebre atroz 
amarilla y pujante
se adueñó de fibras y tendones

y yo pateaba
como en el vientre
luchando por salir de los lagrimales
en vez del ácido útero...